jueves, 14 de diciembre de 2017

Esperar sin desesperar






El tiempo pasa a no ser y sólo te puedes ocupar en hacer una o dos cosas. Las distancias no son largas pero son eternas. El sentido de pertinencia desaparece. Nada es tuyo y no da igual. Orgullosa nos cuenta que la palma real es el árbol nacional  y que se la relaciona con los cubanos porque es bella, útil, resistente ... En la Plaza de Armas, en otra época, a una persona acaudalada de la ciudad le molestaba el ruido de los coches de caballos sobre el asfalto,  y pidió que los adoquines fueran de madera. Todavía se mantienen. Parece ser que del hotel Ambos Mundos hizo Hemingway su primer hogar en Cuba. Llena de gente esperando sin desesperar. El tiempo de espera es mucho mayor que el  de acción en el país de las colas. 
Y qué tu quiere salsa, veldá ? Na, brodel mejol el regetón. Y el paraíso infernal de la salsa pasa a estar en las manos de Jacob Forever que canta piensa y razona , a la una a las dos y a las tres ... hasta que se seque el malecón! Y mola. No vive en el país. El malecón es un muro, es un rompeolas ... olas que llegan a ser de ocho metros ... es vida, son parejas, pescadores, palomitas ... 
Cuba te recuerda su lucha cada día, a cada hora desde las plazas, desde los museos, desde las calles.  Este es un tiempo virtuoso y hay que fundirse en él,   se lee desde la carretera. La yuma,  los turistas , nosotros, acabamos comprando la revolución porque ellos  nos la venden. Te la venden para comer. Cuando el poder lo tiene el pueblo pero te dicen que se encuentran en un sistema esclavista,  entiendes que no es que sepan mucho, es supervivencia y agudiza el ingenio. Y entonces una sonrisa ácida da la vuelta al asedio y acabas cogiéndole cariño al intento. Y si no quieres comer en los paladares de la plaza de la catedral,  acabas riéndote complice con la banda que te lo ofrece cada día ... y no es que no den a basto en la cocina, es que se toman su tiempo y tienes que contar con ello. Manuel,  el taxista que nos llevó a la playa por 50 CUC, que es el doble de un mes de salario que les paga el estado,  que los ganó esperándonos tres horas en Santa María, dice que cuando estaba en la barca dirección Miami se rajó y se tiró al agua. Parece que tiene toda la familia en EEUU. A él le da miedo el agua y por eso se tiró.  25 CUC son unos 25 euros. Hay dos monedas, la suya y la nuestra. Ahorrarse la vida, al final uno nació en cueros.  Y nos conquistó. 
Tomarse un mojito a las 11h en la bodeguita del medio,  mientras que una tormenta tropical se regodea fuera,  ha sido uno de los momentos más felices del viaje. Escuchar a una banda de musicazos a lo Buenavista Social Club dándolo todo en un espacio ínfimo,  removió mis maneras e hizo que el tiempo pasara a no ser. 
A Cuba hay que ir,  pero sin pulserita y con tiempo. Patear La Habana y dejarte remover por la hostia de realidad que supone llevar una idea al máximo exponente y perder la perspectiva ... y que lo que iba a ser una revolución contra el imperialismo se acabe convirtiendo en otra cosa, y que no haya Coca-Cola y atraquen los cruceros americanos en sus puertos. Y que vuelvas a casa fascinada de lo vivido y acabes una clase bailando flamenco por el quizás , quizás, quizás

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