jueves, 10 de agosto de 2017

Escocia no da tregua



Escocia no da tregua. Te puede sorprender la lluvia,  pero no debes de cambiar el plan ante la amenaza. Eso si, hay que llevar un buen chubasquero para caminar bajo el agua. Lecciones de vida. Es la primera vez en mucho tiempo que me subo a un avión sin miedo. Sin esa sensación de angustia *venida de no se donde* que me hacía sudar cuándo el aparato estaba parado y cerrado. No hay rastro de esa ansiedad ... ya no me revuelvo pensando en ello. 
Nos hemos comido un sandwich a orillas del Lago Ness y no hemos visto ningún monstruo. Andreu ha hecho 1200 kilómetros conduciendo por la izquierda y yo he sido su copilota. Ser una buena copilota consiste en cuidar al piloto. Eso he hecho. 
Empezamos a subir la falda de The Old man of the storr y estuvimos a punto de perdernos una vista descomunal de las Highlands por una tormenta, pero apretamos y acabamos haciénonos una foto. Empapados pero felices. Lecciones de vida. Tener frío y meterte en el coche con la calefacción puesta a esperar a que escampe. Paciencia. Escocia no da tregua y en breve parará. Y ser así. Parar. Y salir y continuar. 





Nos rendimos ante los Passing place y hemos tenido que repetir mil veces a la izquierda, a la izquierda. Las rotondas a la izquierda. ¿ Donde voy ? A la izquierda. 
Saltamos un río. Sin miedo. Sin mojarnos. Un simple riachuelo que nos complicaba el paseo por  las Fairy pools. Durante un rato observamos como cruzarlo ... unos se mojaban hasta las rodillas, otros daban una zancada, unos daban marcha atrás, otros lo pasaban descalzos ... yo quería caminar por ese valle. Saltamos el río. Sin miedo. Sin mojarnos. Una delante y otro detrás. Pim, pam. 
Existe *la tierra de las hadas*, se llama Fairy Glen. Allí bailamos al toque de la gaita, libremente, desde lo que uno es ... 





Nos emocionamos caminando por la playa de Luskentyre. La naturaleza emociona. Podríamos haber disfrutado de una larga caminata por su orilla, pero Escocia no da tregua y salimos rápido de su arena blanca. Corrí, grité y bailé antes de abandonarla. Tomamos mucho té. 







Por Glen Coe, amenaza lluvia pero no llueve ... vamos sin chubasqueros. A veces hay que arriesgar y asumir. Si me mojo me cambio ... total tengo la maleta en el coche. No drama pero acepta. Lo que no se puede es ir sufriendo por el camino pensando en que lloverá. 
Lecciones de vida.



En Edimburgo la vida y la muerte van de la mano. Los cementerios son parques donde las tumbas te recogen. Hemos descubierto a Bobby, un perro que tras morir su dueño,  no se movió de su tumba nunca más. Fidelidad eterna. 
Apenas he hecho fotos con la cámara, con el móvil me servía. He compartido el viaje en Instagram. Con despertares. Con sol y con lluvia. 







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