sábado, 11 de marzo de 2017

once de dieciocho


Hoy he hablado de ti. He recordado esa época en la que me agobiabas en el metro. En la que el momento de las puertas cerradas del vagón hacía que me sudaran las manos, en la que si venía lleno me esperaba al siguiente. He llegado a subir hasta un sexto  porque no me dejabas coger el ascensor y me he perdido edificios emblemáticos por tener escaleras angostas. Aprendí a hacer contorsionismo en los baños públicos por no cerrar con pestillo y  a mear rápido para que no se me apagara la luz  ¿ Aviones ? no gracias. Tuve que dejar de viajar porque no era capaz de imaginarme volando. Te encargabas de disparar mi mente y me hacías creer que entraría en pánico antes del despegue. Me sentía como una proscrita. Sufría de ti sin apenas compartirlo con nadie vaya a ser que me tacharan de loca. ¡ Que recuerdos aquellos ! Aunque para ser honesta, aún habiendo aprendido que los otros soy yo y que si me abandono a ti acabo contigo, hay momentos en los que llamas de nuevo a mi puerta y amenazas con volver. ¿ Pero sabes algo ? ya no tengo miedo a perder el control, respiro y dejo que entres en mi,  miedo mío,  sin miedo a que te quedes. 

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