viernes, 17 de marzo de 2017

diecisiete de dieciocho







Yo subo primero. Me organizo para llevar la enorme llave y no caer por las escaleras empinadas del tronco. Consigo abrir la trampilla y entro en una pequeña terraza. Una cristalera deja ver una habitación llena de encanto. Es preciosaaaaaaa. Calla, no grites. Subeeeee ... es preciosaaaaaa. Se para el tiempo. Sin electricidad esperamos a que la noche llegue sin más, nada. Solo recogernos cuál dos pajarillos en su nido. El mejor regalo que me podías hacer. Me duermo. Me vuelvo a dormir. Tranquilidad absoluta. Nada. Caminamos por el bosque, apagamos las linternas. Nada. Oscuridad absoluta. No tengo miedo. Volver a la cabaña y escuchar el silencio. Silencio lleno de vida, de fuera, de grillos, de ruidos raros. Dormimos. Andreu despierta! Ver el amanecer desde las sábanas. La luz de la mañana por los rincones. Lo mejor. Ahora comienza todo. 


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