martes, 17 de enero de 2017

Reflexiones hacia la danza desde la danza

Acabo de llegar a casa después de un intensivo de 20 horas de danza con Angèls Margarit.  No tengo el cuerpo dolorido.  Aún con el cansancio acumulado de toda la semana,  y un constipado que ha hecho que me cuidara más de la cuenta, me siento poderosa, revivida y joven.

Partir de los caminos sobre el cuerpo y de uno mismo para empezar a trabajar con el contacto  del  otro,  es llegar del estrés de la semana y empezar el postgrado en “aquí y ahora”. Saber como estoy para poder ofrecerme y para estar , siempre es un acierto. Respetar los tiempos de cada uno también y coger el pulso de la clase es maestría. Y así me he sentido este fin de semana, respetada y escuchada.

Idea de piel, de continuidad, de líquido ... matices para dar calidad al movimiento y hacerlo diferente y único. Conexión de grupo y sentirnos unidos por el espacio sin tocarnos. Me lleva a pensar en una conversación en la que la palabra competitividad ha salido y se propone combinarla con colaboración. No llevo bien la palabra competitividad ... rebota de mi. No soy nada competitiva. A veces he sentido que esto ha sido una falta en mi profesión, pero cada uno es como es.

La confianza. Otro valor. Confiar en tu compañero con los ojos cerrados literalmente. Hacía tiempo que no sentía ese vértigo en la barriga que hace que estés a punto de parar y te suden las manos. Respira ... respira. Moverse respirando para que todo fluya y pase el miedo. Y el miedo pasa y de golpe te sientes con una libertad que es absoluta. Una libertad compartida con mi compañera, la misma a la que anteriormente he brindado mi confianza.

Dar el tiempo. Esperar el momento oportuno para que tu brazo siga al del compañero un segundo después. No anticiparse. No remarcar una acción apretando la danza. Que difícil es ser honesto bailando y no dejarse llevar por el pensamiento. Siempre que trabajo desde ahí, me siento pequeña e indefensa. Pero me obligo a mantenerme en esa búsqueda ... no construir, no intentar ser el bueno, no intentar ser original ... y a la vez, disfrutar bailando y dejando que la danza salga desde la esencia de tu cuerpo. Así soy. Y no tener miedo a serlo. Aunque no seas el más de la clase. Aceptarlo y que esa aceptación de haga ser mas libre.

Y en esa libertad sentir como el flamenco pellizca pero no me aprieta. Está, pero no es obvio. Dibujar la música con mis manos y ser consciente de todos sus matices. Sentir como mis muñecas son las llaves para abrir mi expresividad y hacer que mi cabeza y mi cuerpo se mantenga al margen. Darle a las manos y a la música el protagonismo que se merecen. Y disfrutar.

Música electrónica que sentada, me produce un nudo en el estómago,  pero en movimiento,  hace que explote en giros. Un loop infinito que se transforma en otro Todo es posible si es honesto. No te lo inventes.

Menos es más. Concretar en una idea funciona y recurrir al recuerdo es una buena manera para que el movimiento tenga calidad. Repetir y repetir. Y darte el tiempo para encontrarlo. Para pulir. Para buscar esa excelencia que te hace único. Pero no el  mejor.

Utilizar todo lo que tengas a tu alcance. Experimentar con los materiales y dejarte sorprender por ellos. Una silla es una silla, pero también puede ser  una puerta a otro lugar.  La arlita te puede transportar a un paisaje de mar y un mono blanco de pintor puede darte la textura de una nube.  Dar vida a cualquier material y a partir de ahí construir un universo propio. Me gusta que me dejen un espacio para imaginar cuándo voy a ver un espectáculo.

Estar en la retaguardia y dejar que el otro lleve la primera voz del movimiento. Observarle y acompañarle complementando su trabajo sin llevarse el foco, sino sumando para que la suma de los dos sea el resultado de la composición que quieres comunicar.  ¿Que quiero decir?  Componer para decirlo sin olvidar que no deja de ser crear relaciones utilizando el silencio, de nada sirve decir tanto que al final no se te escuche.  La irregularidad es interesante la asimetría también.


Y por último, descubrir  Si Dolce È II Tormento y reflexionar. Darnos la oportunidad de parar para ubicar y ordenar.  Y leer la reflexión y sentir que en definitiva,  ha sido un fin de semana lleno de vida. De danza expresiva con un discurso poético en el que, en más de una ocasión, me he sorprendido de no poder parar, de llegar a lugares insospechados y de sonreír en medio de la nada. Danza desde dentro evitando caer en el sensation . Construyendo para comunicar guiados por una mujer de manos fuertes y energía potente que contagia.


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