miércoles, 7 de diciembre de 2016

Somos dos






Desde la mañana con ilusión de adornar el árbol y cuándo ha llegado el momento no me apetecía poner ni una bola. Hoy ha entrado en casa la tristeza. Durante un rato la he recogido y sin enfrentarme a ella, he dejado que me abrazaran aceptando que es posible, muy posible, que no haya Navidad diferente. El mismo árbol de hace cuatro años sigue creciendo y sigue estando con nosotros. Pan con tomate, jamón y una tortilla francesa. Vino blanco fresco. Dos copas. Zapatillas de estar por casa y pijama. The Missing y una manta. Ningún plan podía ser mejor. Camino de la cama el reflejo de mi imagen en la ventana y en él me reconozco. Seguimos los que estamos y es mucho. 

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