lunes, 12 de diciembre de 2016

El Present Vulnerable


Como punto de partida El Present Vulnerable de Feliu Formosa para adentrarnos en la ausencia tras la muerte de un ser querido. El tema me resuena, me atrae y me conmueve. He tenido ausencias dentro y fuera de mí. El día del estreno primera vez que contemplo  sin paradas a mi libreta. Tengo la distancia suficiente para poder viajar con la pieza y verlos girar acompañados de Amazing Grace me toca. Sólo giran, no tengo porqué emocionarme pero su imagen en el limbo lo consigue.  La vorágine ante la pérdida. Mi padre. Apenas unas lágrimas en silencio absoluto que acaban en palabras. Cinco mujeres que son una. Cada una con su personalidad. La fuerte. La delicada. La amorosa. La cuidadora.  La que sale corriendo. Una mujer que es muchas mujeres y muchos matices. Y se van. Un sonido de otro planeta trae a un hombre sobre un  precipicio que en la distancia  no olvida. Porque no se olvida se aprende a vivir con ello. Unas campanas anuncian que el tiempo apremia y que la despedida es inminente, tanto que los cuerpos caen una y otra vez. Muchos muertos. Sólo caen nuestros muertos. Mientras va transcurriendo la escena un muro enorme espera bajar. Y baja y es tan grande que resulta infranqueable, pero no importa se rodea. Un duo profundo e hipnótico me lleva a la serenidad que es rota por un cuerpo en rabia que rebota hasta que cae sin caer y se calma. Entra Chopin con una mujer que  correrá  hacia ninguna parte en manada pero que acabará sola entrando por un resquicio de claridad. Un monólogo interno en la boca de un hombre que no hace sufrir pero sufre por su ausencia. Cuatro mujeres como espejismo de una sola que acaba sobre las flores que han brotado de la grieta del muro. ¿ Que es la ausencia sino un muro? ¿Que es la pérdida sino una grieta de la que brota amor? espérame en el cielo y las palabras de Feliu sin artificio. Una lluvia sobre ella . Lo que pudo ser y lo que es. Una pérdida.

Así ha sido mi viaje. Gracias por hacerlo posible a todo el equipo y en especial a los chic@s por su entrega y al Corchero por confiar en mí una vez más. Estar en la retaguardia es un regalo y un aprendizaje continuo. 

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