martes, 13 de septiembre de 2016

Hablando de Romero


No quiero plantas yermas en mi casa. Las quiero que den flores, que perfumen de jazmín las noches de verano. Que llenen de color el muro estéril de la entrada.
No quiero plantas yermas en mi casa. Las penas al rincón de las caricias, donde la noche se convierte en un resquemor de giros dentro de las sábanas.
No quiero plantas yermas en mi casa. Las que no den flores serán desterradas, abandonadas al vacío del desprecio por no recibir de ellas lo que se esperaba.

Buscaba una hortensia y acabó siendo un romero. Necesitaba sus hojas perennes durante estos meses. De color verde oscuro ramilletes que huelen a ti. ¿Será romero o será hierbabuena ? ¿ Tiene flores ? Si. De una sola pieza azul violeta pálido, rosa o blanca.  Necesitaba que creciera en nuestro suelo. Pobre y seco. Degradado por el fuego de dos pérdidas y erosionado por la pena de no estar.
¿Florecerá en Primavera? Si. También en Otoño. No necesita mucha agua.
Alcohol de romero para prevenir las úlceras. También en forma de té. El sabor es amargo. Necesitaba sus remedios. El humo del romero alivia el asma. La sangre corre estimulada. Cura cicatrices.


Símbolo de buena fe y de franqueza. No embelesa. Es mediterráneo. Es casa. Es hogar. Es familia. Eres tú. Te espero. No quiero plantas yermas en mi casa. Radical, dícese que afecta a la esencia, a lo mas profundo.

Foto : Andreu 

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