lunes, 27 de junio de 2016

Luisa y Martí

Las campanas de la iglesia marcaron las doce. Lucía un sol radiante después de dos semanas sin parar de llover. Luisa , sentada en un banco de la plaza , daba de comer a las palomas .  Sus manos arrugadas, estaban cortadas por el frío.

Mientras,  Martí, paseaba a su perro por las ramblas. Decidió adoptar a un cachorro tras la muerte de su mujer. La soledad se le hizo insoportable y pensó que cuidar a un animal, podría darle un poco de calma.

Luisa y Martí, estaban a punto de conocerse. Rubén, el nieto de Luisa, había preparado una cita para ellos. Martí, había sido profesor de filosofía del muchacho  durante los años de universidad. Aún habiendo acabado la carrera, seguían encontrándose cada martes en la casa del profesor. Martí siempre le recibía con ilusión, filosofaban de la vida y merendaban.

Una tarde, mientras que hablaban sobre la valentía, a Martí se le ocurrió hablarle de su abuela.
—Cuando era joven, se plantó delante de unos fachas y levantó el puño—dijo Rubén orgulloso de Luisa. —fue un impulso, estaba tan cabreada con todo lo que estaba sucediendo que ni si quiera lo pensó.
—Podrían haberla dado una paliza.
—Si, podrían ... pero no se la dieron. Al parecer, uno de ellos se la quedó mirando y ella le devolvió la mirada. No se dijeron nada. La policía vino rápido y la apartó.


A Martí le conmovió la historia y Rubén, se dio cuenta de ello.  A partir de ese día, Rubén aprovechaba cualquier encuentro con su abuela para hablarle de Martí y viceversa.  Hasta que un día Luisa, quiso conocerlo. A lo que Martí, aceptó conteniendo su emoción.

No hay comentarios:

Publicar un comentario