martes, 15 de marzo de 2016

Me fui a Madrid para perderme y me encontré






Me reconocí cuándo, el sol del medio día, acariciaba mi cara en el tren. 
Me reconocí cuándo subí de nuevo a la linea 1.
Me reconocí paseando por la Castellana, por el Retiro y por el campo. 
Me reconocí reencontrándome con los amigos de toda la vida. 
Me reconocí recibiendo el abrazo de dos pequeñas. 
Me reconocí volviendo a donde empezó todo. 
Me reconocí sintiéndome esperada por mi familia. 
Me reconocí cuando mi hermano me hizo la cama. 
Me reconocí cuándo volví al pueblo de mi infancia. 
Me reconocí cuando vi de nuevo la nieve, riendo con mis sobrinas, merendando con mi tío,
en silencio, mirando a través de un ventana.
Me reconocí sin miedo. 
Me reconocí tiritando de frío. 
Me reconocí saboreando un redondo con salsa de zanahoria. 
Pero... cuándo verdaderamente dije * soy yo *  fue cuándo llegué al lugar donde descansas a la primera. Ignoraba hasta que punto necesitaba esta prueba. Pase el tiempo que pase: Siempre llego a ti. 

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