miércoles, 30 de diciembre de 2015

La noche más buena






Este año he pasado, por fin, una Nochebuena sin pena: con la ilusión de empaquetar regalos, poner la mesa al detalle, hacer tortilla de patata y sin sucumbir al especial de Navidad. Con las uñas pintadas de rojo, he dejado que las cosas fluyeran y confirmo que la ilusión y la felicidad , como siempre, están en el cuidado de las pequeñas cosas y en el hecho de  compartirlas con quien quieres. 
Tener a la familia lejos es una de las cosas que más me duele, perderme su día a día es algo que nunca he llevado bien. Aún así, en los momentos que pasamos juntos, hay una sensación difícil de describir, es como estar en casa ... una alegría contenida que se manifiesta en abrazos y besos, cenas y desayunos, pelis en la noche, turrón y mantecados, judías verdes y alcachofas, bailes estrambóticos a altas horas de la madrugada, risas en montañas rusas, miedos a las alturas y en definitiva, aprovechar el ahora sin pensar en cuando pasará. Querer a alguien es: estar y respetar. 


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