miércoles, 2 de septiembre de 2015

Septiembre


Septiembre para mi no es una buena época. Recuerdo cuando este mes se convertía en un tiempo de ilusión y ganas cuando, la máxima responsabilidad, era sacarme todas las asignaturas del cole y poder compaginar con él, las clases de danza. El verano se me hacía tremendamente largo ... la necesidad de comenzar era irremediable, las ganas de dejar a un lado las sandalias y calzarme de nuevo las botas eran un incentivo más para comenzar. Seguramente, aunque ahora la recuerdo como una época fácil, tampoco fue un camino de rosas ... hacerse mayor duele, pero eso, en esa época, no lo sabía. 
Para mí, cada Septiembre, se convierte en un mundo de posibilidades ... pero a la vez, hasta que consigo ubicarme y decidir como estructurar el nuevo año, paso unos días asustada, desmotivada, perdida, inquieta y en definitiva, con ganas de correr. Literalmente, el cuerpo me pide marcha, me pide calzarme las zapatillas y salir corriendo. 
Me voy poniendo nerviosa de tantos comienzos, durante esta época, debería de cerrarme a las redes sociales, tanto comienzo hace que mi ansiedad y nerviosismo crezca. Solo hace falta darte un paseo por el inicio del Facebook para volverte loco ante tanto impulso. Suerte que de golpe, en medio de esa jauría me encuentro un estado de un sabio amigo que dice:   
Ante la colectiva obsesión
por el culto al éxito, 
con sus consiguientes prisas, desasosiegos y haz-haz- haz, 
voy a seguir practicando,
cotidiana y plácidamente,
la tradicional Dolce Far Siente. 
A ver si tengo éxito ... o no. 

Respiro alivio y siento un abrazo virtual. Pero dudo de si se ha equivocado en la nomenclatura, no es la Dolce Far Siente, sino la Dolce Far Niente ... aunque ... sabiendo de quien vienen escritas estas palabras, me da que pensar que no es una equivocación, que es un juego de palabras ... que verdaderamente lo que me quiere decir es que "sienta el no hacer nada". No es cuestión de no hacer nada, es cuestión de disfrutar y sentir ese vacío. 

Por otro lado ... me llega este post que también me reconforta, y la culpabilidad de todavía no sentirme preparada para empezar, desaparece al leerlo. Siempre está bien encontrar razones de peso para dejar a un lado la culpa. Siempre va bien, justificar la desidia a mi rutina aún no creada y las ganas de engancharme a los días generosos de tiempo. Ultimamente, me cuesta aceptar compromisos porque quizá hay alguna otra cosa no importante que priorizar. 

Estoy hasta el moño de ver anunciada la agenda que te invita a organizarte con una sonrisa y pegatinas ... más que nada, porque no tengo ganas de organizarme. Quiero darle el tiempo necesario a sentir cuándo es el verdadero comienzo ... pero desgraciadamente, el tiempo apremia y no va a poder ser. Así que, me conformaré con despertar cada mañana sintiendo que es un nuevo día , dejaré que los pensamientos que van a velocidad de relámpago se paren, para, una vez parados, dejarles que pasen y me pondré las pilas para no sentirme absurda escribiendo este post con todo lo que está cayendo. Tengo deberes para este Septiembre :  intentaré practicar la "Dolce Far Siente". 

PD: por cierto, os dejo aquí un enlace de un programa dedicado a la adicción de la  adrenalina. Yo pensaba que , esa adicción, la tenían, por ejemplo,  los que hacen deporte de riesgo ... pero ... parece ser que no. 

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