martes, 25 de agosto de 2015

Recuerdos del Port


Agua helada que revitaliza el cuerpo y la mente. Reencuentros preciosos. Tardes de juegos con la familia ... salidas atropelladas en barca. Camino de ronda hacia el faro. Chaqueta a la noche. Tocados por la Tramontana, nostalgia que aparece al atardecer ...  el Port de la Selva tiene un "no se qué" que hace que quiera acabar en él siempre las vacaciones.
Con la sensación que el verano se me escapa de las manos y sabiendo que, todavía, tengo tiempo para disfrutar de él, recuerdo ese silencio que inundaba toda la playa en la que no había ni pasado ni futuro, y donde, juntos,  lo más lejos que podíamos estar era allí presentes.

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