miércoles, 19 de agosto de 2015

En ruta







Según la definición, ruta puede ser el camino determinado que va de un sitio a otro, o también, camino establecido o previsto para un viaje. La segunda definición concuerda más con la idea de la ruta que hemos realizado estos días, pero, siendo más puntillosa, la ruta ha ido marcada, no sólo por el camino que hemos querido realizar, sino por las personas con las que hemos querido compartirlo. 

Hacer un arroz en equipo y que Antonio nos traiga tomates del huerto, que unos cocinen y otros frieguen, pelar patatas al atardecer, parar de hablar para capturar un cielo, dormir a pierna suelta en la misma habitación que hace dos veranos, levantarte pronto para hacer una excursión, subir una montaña siguiendo unos pies tan sabios como ágiles ... tener la sensación que estás en casa, que el ritmo del año se para, que las personas con las que compartes esos momentos, fuera del contexto de siempre, continúan estando a tu lado. Seguir la ruta y tener la sensación que se quedan cortos los momentos vividos pero, tener la certeza que el año que viene se repetirán. 



Continuar hacia el Norte para descubrir nuevos caminos y  que una bellota te pare para llevarte directamente a la infancia, sólo puede pasar cuando quién está a tu lado, te deja el tiempo para hacer una fotografía. Saber que las fotos que salen de esa cámara son suficientes para llenar de recuerdos el verano, es cuestión de confianza.  



Mojarte los pies en el Cantábrico sin necesidad de ir a la playa, sólo pasa si las cosas fluyen, sin buscar el mar, dejándote llevar por las conversaciones, conversaciones que hacen que el camino sea corto e insignificante. Hacer el gamberro en la playa no tiene edad ... y reírte hasta que te duela la barriga, sigue siendo un regalo. 



Comidas con mimo, cada uno lo suyo, compras de capricho, el silencio en la lluvia y un click que sonando en nuestro cogote , capta un momento de una silla y dos mujeres sin hablar. 
El mar ha sido nuestro, nos lo hemos llevado en la mochila, en la retina y en los dedos de los pies. El cielo ha sido nuestro, con nubes de formas y colores que nos dejaban en silencio ... los caminos han sido nuestros, con marcas, con pérdidas, con barro, con ríos y con imaginación al poder. 




Que te dediquen un día entero a disfrutar de su tierra, que te cuenten historias de otra época, que te enseñen pueblos de cuento al que usualmente no se suele ir, que te ofrezcan alubias rojas, que te lleven a las cuevas de Zurragamurdi ... que te hagan sentir como en casa y que en el sitio más insospechado te encuentres a un amigo que hace siglos que no ves y te diga: se te quiere, tiene un porqué. 





A veces, hay amigos que puedes sentirlos familia, la familia que se elige y que te elige, como se refería hace unos días Yasmina. Esta ruta no hubiera sido lo mismo sin ella, sin Jaume, Berta, Dulce, Candela, Jordi, LLuc, Rita, Antonio, Alicia, Ana, Cris, Rosa, Jose Luis y Hugo. Y por supuesto, nada hubiera sido igual sin mi gran compañero de viaje. 

PD: Aquí os dejo más fotografías de la ruta ... y abajo ... una nueva sorpresa de Octubre. 

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