lunes, 29 de junio de 2015

Esencia


En estos últimos meses, he tenido la sensación que ha habido personas importantes en mi vida que han salido de ella, que ya no están a mi lado. No puedo evitar sentir un vacío grande por esas pérdidas ... pero quizá sea una oportunidad para dejar entrar en ella nueva energía, nuevas personas ... Eso no quita que haya un proceso de adaptación, de reorganización y de duelo. 
Creo que hubo un antes y un después de perder hace un tiempo a nuestra pequeña. Quizá sea que no lo he superado, es probable, pero es probable que estas cosas no se superen nunca ... hace unos días hablando con una gran mujer , que pasó por una experiencia parecida a la mía, me susurró al oído que estas cosas nunca se superan. Yo, le dije que ya lo sabía ... no me asusta aceptarlo, todavía ahora me sigo enfadando y poniendo triste. 
Creo que desde entonces, en mi carácter hay un punto agrio ... de enfado ... y seguramente afecta a mi día a día. Pero las cosas están así ... también leía hace unos días algo acerca del Kintsugi, el arte japonés de arreglar fracturas de la cerámica con barniz de resina espolvoreado o mezclado con polvo de oro. Forma parte de una filosofía que plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse, incorporarse y además hacerlo para embellecer el objeto, poniendo de manifiesto su transformación e historia. Esto me llevó a pensar en la famosa Resiliencia ... en como salir de los momentos duros, no sólo transformada, sino fortalecida. 
En este tiempo, personas han ido saliendo de mi vida ... pero igualmente han ido entrado. Estar con la gente que quieres estar, respetar a las personas que desaparecen de mi camino, no hacerlas daño, recordar los momentos buenos vividos con ellas y dejar que cada uno siga su camino a veces cuesta, pero sólo de esa manera se puede estar tranquila... al menos, eso creo. 

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. No encuentro palabras para explicar lo identificada que me siento con esta entrada. Dentro de poco hará un año que siento eso mismo, ese echar de menos lo que se fue y al mismo tiempo, esas ganas de llenar los vacíos y seguir adelante con aquellos que deciden quedarse a mi lado, día a día. Es bonito dejarlo salir, no ocultar lo que duele, escribir sobre ello y así, sentirse un poco más libre; al menos, a mí me lo parece. ¡Un beso bien grande!

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