jueves, 11 de junio de 2015

Diario de una mudanza. Zafarrancho de combate






Llevo publicando post del diario de la mudanza desde semana santa. Esta resultando ser más largo que un día sin pan ... unas obras, una mudanza y un festival de fin de curso en la misma época, no deja de ser, cuánto menos emocionante, pero para ser honestos, hoy tengo la sensación de llegar al final de curso derrapando. Sensaciones contradictorias que hacen que el estado de ánimo , a veces, entre en una especie de montaña rusa que te sube el estómago a la garganta y que hace que a primera hora de la mañana esté con el ojo abierto y con la necesidad de no parar. Hoy ha sido tarde de pausa. 
Durante estos días he empezado a hacer cajas, la casa ha olido a ropa limpia secada en el marco de las ventanas,  se ha llenado de maletas repletas y de objetos perdidos, encontrados en el fondo de un armario. Un angeloso que me regaló mi madre hace más de treinta años me sigue acompañando en mi camino ... ni el ni yo, podemos contar las noches que hemos dormido juntos hasta bien entrada la adolescencia. 
Hoy, en mi tarde de pausa, no he podido evitar el ir guardando un montón de fotografías que durante muchos años he ido acumulando con chinchetas en una pared de corcho. Las chinchetas se quedan pinchadas en la pared, dice Andreu que ya no las utilizaré, que son de veinteañeros ... yo no lo tengo claro, me he guardado unas pocas por si me da el punto de volver a "pinchar" mis adoradas fotos. Fotografías de viajes vividos, de épocas pasadas, de espectáculos realizados. Notas de Mireia, de Lali, de Carmen ... deseos de felicidad ... hoy la nostalgia ha llamado a mi puerta. Va bien dejarla entrar de vez en cuándo.
La banda sonora de hoy ... esta 

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