martes, 10 de marzo de 2015

Ventana de emergencia


Abrir los sentidos y empezar a escucharte. Mirarte: oler un café y saborear una pasta mientras te escuchas. Poner atención en tu cuerpo. El placer de viajar en tren y dejar que los pensamientos pasen a velocidad de relámpago, al igual que el paisaje. Escuchar tu corazón y sentir su aroma. Percibir la música que sonará en una horas.  Que la luz repose en tu cara mientras que la calma va reinando en tu asiento. La ventana de emergencia que todos, en algún momento, necesitamos para salir. Abrirla para conocerte y atreverte a recorrer cada rincón sin miedo. Cuidar y atender tus necesidades, y poco a poco, descubrir que necesitas, que sientes y que haces realmente. Abrir al mundo que te rodea y vivir profundamente cada momento, cada situación descubriendo un mundo nuevo. 


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