domingo, 9 de noviembre de 2014

De ida y vuelta








Comienzo el camino despacio, parándome en cada detalle, cada hojita, cada arbolito, cada lucecita, piedrita ... él, abre el camino. Llegamos al final y bebemos de la fuente. Me aprieta las zapatillas y ahora sí, guío yo, dejándome llevar por su ritmo. Bajamos de la mano.  No hay una historia única, así de fácil. No hay más. 

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