martes, 4 de noviembre de 2014

Aireando


Llegar y sentir que la temperatura es más fría, que el sol del otoño no calienta pero que, impregna todo el ambiente de una luz vital que invita a cerrar los ojos y bañarte la cara con ella. Pasear por calles empinadas de un pueblo que no conoces pero que pareces conocer. Encontrar rincones que quieres guardar en el recuerdo y ser rápida para no aburrir a tus amigos. 







Parar el coche en medio de un camino  y capturarlo. Comer a horas intempestivas, dejar que la siesta pase a mejor vida, salir a caminar al atardecer, tener la sensación de entrar en una pintura y dejar que la noche te envuelva a las 18:00 de la tarde. Después, dejarte engañar y acabar en un club social, de un pueblo solitario, con un juego de mesa, como dos abuelitas con tres adolescentes. 





Salir para encontrarse ... siempre viene bien. Y subir una montaña y llegar al paraíso, no es comparable a un aperitivo después de una caminata a 2300m. 


Nota: 

Viviendo como vivimos de la ilusión, quizá lo más importante para nosotros sea la confianza en nosotros mismos. Virginia Woolf

Mil gracias por este regalo de fin de semana. 
Es un gusto estar a vuestro lado. 

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