sábado, 28 de diciembre de 2013

Mitad princesa, mitad macarra

Quizá todo empezó un 30 de Septiembre cuándo me planté mitad princesa mitad macarra delante de mis alumnas. Era la reunión de presentación del curso. La sala estaba bastante llena ... muchas de ellas, aún sabiendo que era lo que nos deparaba este nuevo año, quisieron venir a acompañarme. 
Apenas me giré a explicarles, rompí a llorar como una Magdalena. Después de todo lo que había pasado no podía comenzar el curso como si no hubiera ocurrido nada. Me mostré ante ellas tal y como estaba, sin caretas, sin postizos ... y durante un ratito todas lloramos. A partir de ahí, les pedí que me ayudaran a normalizar la situación. Les pedí que no habláramos del tema, que nada me iba a consolar y que ahora, solo me quedaba tener confianza en la vida y seguir caminando. Les dije que seguramente tendría días bajos y que tuvieran paciencia, que lo que me había pasado era muy grande y que necesitaba tiempo para recomponer todas mis piezas. Después les invité a seguir haciendo cosas bonitas en el curso que entraba ... seguidamente pase la palabra a Lali y seguimos con la reunión. 
El primer martes, el día 1 de Octubre, al acabar la última clase me encontré unas puntillas moradas con un cartelito que decía "Pildorita II". Es necesario que sepáis que cada mes en Flamenco en la azotea, publicamos una playlist que llamamos Pildoritas para el alma. Para mí, estas pildoritas, en este caso musicales, son estímulos pequeños que hacen que la vida sea grande. Esas pequeñas cosas, detalles, miradas, que hacen que tu alma respire y que todo tenga sentido son pildoritas. 
A la semana siguiente recibí la pildorita número III. A la siguiente la IV ... y así sucesivamente hasta XII semanas y XV pildoritas. Después de volverme loca por saber como lo hacían, decidí hacerme la loca, y entonces, fue cuándo empecé a agradecer a los angelitos que me fueran dando cada semana gasolina para despegar.  Pero, faltaba la Pildorita número I, y yo estaba preocupada, porque los angelitos las dejaban en sitios insospechados y quizá, por mi torpeza y despiste, había olvidado en algún sitio la primera de las pildoritas.
El 19 de Diciembre, último día del trimestre, más de un angelito volvió a casa por Navidad y para celebrarlo, nos deleitamos bailando los tangos de Repompa. Fue ese día cuándo se desveló todo ... y aparecieron con la Pildorita I, una mini yo vestida medio de princesa medio de macarra, tal y como yo me presenté ante mis alumnas, ese último día de Septiembre. 







Durante tres meses he tenido a una banda de angelitos cuidándome de cerca y ayudándome a despegar. Con mucho respeto, cada uno de ellos han estado observando, viniendo a clase, esforzándose y en definitiva acompañándome en este camino. Y yo ... pues les doy las gracias, porque seguramente no se imaginan todo lo que me han ayudado. Este año que empieza voy a echar de menos las pildoritas ... pero no se puede abusar. Está bien que te ayuden, pero llega un momento en el que la mano del sillín de la bici se tiene que soltar y tienes que seguir dando pedales sola. A cada uno de los angelitos que me cuida, los que están aquí y los que están lejos : Gracias, gracias, gracias y gracias.

3 comentarios:

  1. Què feliç em fa aquesta entrada :) Feliç any nou Ana!

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  2. Otra vez, Ana, eres grande! Que bonito post! Tu ya despegaste, hace tiempo, pero vas a volar más alto, por lo grande que eres!
    Feliz 2014, guapísima!

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  3. Feliz año Ana! me encanta leerte! Que este año esté lleno de cosas maravillosas.

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