lunes, 17 de junio de 2013

Un año más. Un año diferente. Un año especial.




El otro día estuve sin hacer nada durante un rato tumbada en la hierba. Miraba las hojas de los árboles. Cuándo voy tan a tope, dejar de hacer y hacer nada ... simplemente, quedarme contemplando, me cuesta.  El nervio interno hace que tenga la sensación de pérdida de tiempo ... pero esta semana ha sido de contemplar, de parar y de aprender. 
En plena vorágine festivalera he tenido que bajar marchas, guardar energías para este fin de semana y renunciar a cosas que hacen que mi cabeza y mi cuerpo se debatan en una guerra en la que, el cuerpo gana , por mucho que la cabeza intente coger la delantera. 
Tengo la sensación de estar cerrando un curso muyyyyyyyyy largoooooo ... un curso de 36 años. Es curioso, pero tengo la sensación de estar despidiéndome de mi vida. Tengo la sensación de cheque en blanco de cara al año que viene ... de hacer un negro, una parada excepcional ... un inciso, un paréntesis, un black out, un desaparecer, una desconexión, una desprogramación. Y ante esto, lo mismo siento un alivio increíble que me supone una pena tremenda ... 
Hoy hablaba con Mireia y me decía: No te puedes imaginar lo que te cambia la vida. Debe de ser eso ... que me estoy preparando inconscientemente y estoy cerrando un ciclo para abrir otro. 
Este fin de semana ha sido el festival de fin de curso del Cpa: Postdata Flamenca. Ha sido un broche de oro para un año intenso. Un año en el que todo el equipo hemos trabajado a conciencia para cuidar al alumno, para mimar cada clase. Hemos creado un blog, que hemos ido actualizando durante todo el curso. Hemos querido compartir con todos momentos como este ... o como este otro... hemos cuidado cada detalle del festival y sobre todo : hemos trabajado un equipo. 
Tengo un equipo fantástico. Son piezas indispensables de este engranaje llamado Cpa. Cada una con una función, cada una aportando, cada una sumando ... todo ello con un mismo objetivo. El otro día, me preguntaban cuál era mi objetivo más objetivo de dirigir el Cpa, yo rebuscaba en mi mente hasta que llegué a este pensamiento: que la gente sea más feliz y que la danza les ayude en el día a día. Y todo lo que he sembrado durante estos seis años, ha ido en esta dirección. Y todo tiene su recompensa. Y este año, que cierro ciclo, siento el reconocimiento de todos mis alumnos y de todo mi equipo y por ello,  soy muy feliz. 
He disfrutado viendo a las chicas sintiéndose libres en escena. Disfrutando llenas de movimiento. He disfrutando con el avance de cada grupo. He disfrutado sintiendo como se hacían suyo el festival y lo cuidaban con mimo. He disfrutado con sus sonrisas, con sus nervios ... me he sentado en la cabina y me he emocionado. Me he emocionado mucho este año. Y no son las hormonas... me he emocionado porque como profesora he visto en escena el trabajo realizado en clase. He visto a las chicas defender cada coreografía a muerte, he visto como dejaban sus inseguridades a un lado y la vulnerabilidad pasaba a ser contundencia a la hora de expresar su baile. He visto un festival redondo ... redondo por su energía, por su empeño ... por sus ganas de estar y de ser en escena. Y me he emocionado una y otra vez ... y he disfrutado. Y los nervios me los he dejado en casa ... y estaba serena y orgullosa de todas y cada una de ellas. 
La guinda del pastel fue un momentazo en el que las Malvalocas, justo cuándo todo se había acabado, nos dedicaron unas palabras preciosas en forma de carta y una coreografía en la que se podía distinguir el paso de los años. En el que cada movimiento era una imagen ... en la que la sensibilidad les hacía ser las Reinas de Matute. Y mientras Miriam, compañera de batalla, y yo nos deshacíamos en lagrimones como limones, no podía nada más que sentirme afortunada y orgullosa de verlas caminar solas, seguras y generosas con ellas mismas ... haciendo, emocionadas, un regalo a sus dos profesoras.Y entonces no podía dejar de pensar que tenía mucha suerte y que este festival estaba siendo un broche estupendo para este cambio de ciclo. Pero ahí no acababa el asunto, porque de golpe, todas las puertas se abrían y toda la escuela a compás entraban en el escenario con una sonrisa de oreja a oreja, y entonces en ese momento los lagrimones como limones de las dos, han pasado a ser chorros a lo Candy- Candy. Y yo con mi llorera, "hablando" con mi cigronet y transmitiéndole que lo que le pasaba a su mamá era que estaba contenta y la emoción salía en forma de lágrima.

3 comentarios:

  1. buuufff!!! Quina emoció més gran! Més gran! Una abraçada gegant!!!

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  2. Me he emocionado yo leyendo este post, así que no me imagino estando allí... Lo de trabajo en equipo y que tienes un buen equipo, te lo puedo asegurar. Yo estando en la otra punta del mundo recibí una foto de todas mis compañeras preparadas para darlo todo. Y evidentemente también me emocioné. Me hubiera gustado estar allí, pero que se acordaran de mi en ese momento de nervios y de emoción, dice mucho de ellas, de los valores que tienen y de lo especial que es el Cpa. Y aunque me ha gustado mucho este post, suena a despedida. Y a pesar de que efectivamente es un cambio de ciclo, especialmente para tí (y del que todas nos alegramos mucho), queremos seguir teniéndote cerca de nuestra danza. Por favor. Un abrazo desde la tierra de los kanguros. Con Cariño, Mariana

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