sábado, 16 de marzo de 2013

Hay vida detrás de la pantalla













El primer pensamiento que me ha venido esta mañana al despertarme ha sido : Por fin es viernes ... por fin ha llegado el día que te vas a dedicar solo a ti. Segundo, tercer , cuarto y quinto pensamiento : menuda luz tan bonita, como se nota que vamos hacia la primavera ... que bonita que está la Orquídea, la voy a compartir. Sexto y séptimo pensamiento: Vaya ... resulta que el martes me robaron el iPhone , no puedo compartirla. Octavo pensamiento: guardo la cámara en el bolso. Noveno pensamiento: Hoy me lo voy a dedicar a mi. 
Entro en el Crustó de Muntaner. Suelo desayunar con calma allí un viernes cada quince días. Tres mujeres a mi lado hablan de tiempos pasados en los que su infancia era muy diferente a la de sus hijas. Presto atención a su conversación, acabo mi desayuno y me despido deseando al camarero que pase un buen día. 
Después de una charla revitalizadora me dirijo al centro. Voy sin prisa. Nadie puede distorsionar mi calma. No llevo teléfono, por lo que la sensación de libertad es grande. Andreu sabe que voy a ir a mi ritmo ... Camino por Barcelona. Miro los escaparates, observo a los turistas ... dos de ellos se hacen una foto abrazados en medio de la Plaza Cataluña. Hay una gran cantidad de palomas que se apartan al sentir mis pasos. Hace un día espectacular y Barcelona está preciosa, alegre, viva, desenfadada ... Aprovecho las últimas rebajas y me compro un jersey de lana gorda, de los que le gustan a María. Un jersey que apenas me pondré poner ya esta temporada y que seguramente estrenaré el invierno que viene. 
Cojo la moto y me dirijo al Born. De golpe me viene la sensación de libertad que sentí durante un tiempo que estuve en Buenos Aires, cuando nadie me esperaba y cada paso era un triunfo. Paseo por sus calles y me parece estar en San Telmo. La sensación se hace más grande cuándo escucho de lejos a un acordeonista que toca un tango maravilloso. Me hace pensar en Martín y en el día que bailé en el Passatge Insòlit con él. Sin querer acabo en el café del Born donde me atienden dos argentinos. Decido reponer fuerzas. Son las tres y nadie ha interrumpido mi día. Me doy un capricho y me como una empanadilla de queso con tomate y me quemo los labios con un cortado. Un cortado a las tres? ... y porqué no! Nadie me espera, nadie me interrumpe y si hay alguna urgencia cuando llegue a casa ya me enteraré. Cuando era pequeña salía y solo volvía cuándo volvía ... sin la necesidad de estar conectada. ¿Porque siempre tengo que estar localizable?. Me siento en un banquito enfrente del café. Observo a la gente que pasa. Antes solía sentarme y observaba a la gente que pasaba. Solía hacerlo cuando iba de vacaciones con mis padres, solamente hacer eso ya era una distracción apasionante. 
Cojo la moto y me dirijo al mar. Como mientras que unas palomas me observan. Todo el mundo está dentro del restaurante porque hace mucho viento... pero yo voy abrigada y decido estar fuera. Las únicas en la terraza: yo y las palomas. Cuando me levanto del asiento, las palomas se tiran a las sobras como si fueran leones ... algo que me hace pensar que no vamos bien. Que una paloma se coma una patata frita me resulta sorprendente. Pero a lo mejor , es que antes, no le había prestado atención ... 
Me siento como una abuela los viernes al sol . Camino hasta el final del espigón por camino que está prohibido ... Después, camino por la arena y recojo un horizonte. Hay muchas olas. Me hace pensar en Alberto, un amigo al que le gusta mucho el surf. Seguramente se encontraba en algún sitio volando sobre ellas. También recuerdo a mi sobrina Rosa y un verano en el que las dos fuimos arrastradas por una de ellas ... menudo susto nos pegamos. Tal y como va pasando el día, voy pensando en la necesidad de escribir este post, en la playa he estado a punto de sacar la libreta para que no se me olvidara nada ... pero el viento ha hecho que no lo hiciera. 
Al llegar a Santa Coloma, saco las telas y preparo un regalo con amor. Me doy cuenta que la luz de la mañana y la de la tarde en mi comedor es muy parecida ... quizá la de la mañana es más blanca, menos acogedora. En cambio la de la tarde parece que me envuelve. 

Desde Enero reflexiono acerca de si hago o no un buen servicio del móvil. Y ahora que estoy sin él, me doy cuenta de que no. El estar tan conectados a Internet hace que estemos desconectados de nosotros mismos. Me llegó este video que me impactó ... porque es verdad. Porque más de uno estamos totalmente abducidos a las maquinitas. Porque un iPhone, es muy goloso... porque puedes tirarte horas y horas colgada de él. Pero es que además con el was up en cualquier momento entra alguien en tu vida y te corta el rollo de lo que estás haciendo. ¿No te ha pasado nunca que tomas una decisión, como la que yo he tomado esta mañana y de golpe de was up tienes que cambiarla porque no te quedan más narices?.  ¿No te ha pasado nunca, que cuelgas algo con toda tu ilusión y te llevas un meco por lo que has colgado? A mi,  sí.
Por otro lado, me encanta compartir momentos con los míos ... con los que están lejos. Me encanta la inmediatez de ver algo, registrarlo, capturarlo y compartirlo. Me encanta esa inmediatez. El otro día me decía Lali que su madre le dijo: los móviles de hoy en día alejan a los que están cerca y acercan a los que están lejos. Y en cierta manera, creo que es verdad ... 
A ver si al final "la famosa cabrona de Can Zam"que me robó el móvil, me ha terminado haciendo un favor. Desde el martes que podría haber metido el duplicado de tarjeta en otro móvil y no lo he hecho. Quizá quiero darme un tiempo y recordar que es el estar sin tener que estar a todas horas. Estoy segura que muchas de las cosas que he percibido hoy no las hubiera percibido si no me hubieran robado el móvil. La anécdota del móvil la utilizo como metáfora de la realidad que nos envuelve. Lo que parece que es y en realidad es ... lo que nos distrae y lo que es importante. Lo primero es antes. Y ahora lo primero es ubicar toda esta reflexión. No voy a dejar de compartir fotos, opiniones, reflexiones ... pero voy a buscar la alternativa de hacerlo sin que me apriete... es cuestión de observar y entender el porqué pasan las cosas cuándo precisamente yo le estaba dando vueltas al asunto. Quizá, es cuestión de ver desde fuera la corriente que nos lleva a una locura llena de información. Información que se queda en nuestra mente y que no somos capaces de asimilar, porque es demasiada. 
Habéis visto esta imagen??? Cada uno con su pantalla ... 
Quizá estar fuera de la corriente me hace reflexionar y decidir donde quiero estar y hasta donde quiero llegar ... sigo reflexionando mientras que sigo sin móvil. Y el lunes es mi cumpleaños!!!!!!! 
Quizá esto me lleva a un cambio ... o quizá el contexto que me envuelve podrá conmigo y acabaré de nuevo haciendo un mal servicio. No lo sé... por ahora,  aquí estoy: Observando. 

Aquí una canción que me ha regalado Rocío. Cuando he llegado a casa me la he encontrado en mi bandeja de entrada y me ha hecho gracia porque su aire festivo es la palpitación que he llevado dentro durante todo el día. A eso se le llama Angelitos! o quizá telepatía! 

3 comentarios:

  1. Muy bien Ana. Hace tiempo puse en el facebook (al cual entro lo menos posible) la foto de un libro que se llama "mentes del futuro" de Richard Watson. Te lo tecomiendo. Habla de lo mismo que tu planteas en el post pero desde muchos angulos. Bueno, que tengais mucho exito esta noche. Recuerdos a la otra Ana.
    Andrés

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  2. Ana, tu post es muy significativo...

    Dicen que la gente de hoy tiene el síndrome de Missing out, que vol dir esa ansiedad que te lleva a la hiperconexión por el miedo a estar "perdiéndote algo".

    Yo hace algún tiempo que intento relativizar mi necesidad de las redes y el móvil, para asegurarme de que si me pierdo algo, no sea mi vida=)

    Y justo fue a partir de las vacaciones en Menorca que pasé sin teléfono porque me lo dejé en casa cargando (no fuera que me quedara sin batería de camino, a las 5 de la madrugada!!!). Después de 15 minutos de sobrerreacción (me sentí imbécil y me cagué en todo mil veces) y un primer día en que todo era muy raro, pasé una semana deliciosamente libre.

    Pues aquí mi anécdota=) Nada pasa porque sí!

    No quiero que dejes de compartir esos retazos de ti porque son una inspiración y un lujo para quienes te seguimos, pero seguro que bajar el nivel de conexión diario te hará sentir más liviana. Ese poder de elección del momento y el lugar adecuado no nos la debería arrebatar ningún chisme (léase las compañías que hay detrás forrándose con nuestras nuevas necesidades, tan bien creadas para su beneficio y nuestro maleficio;).

    Un abrazo, te hablo el lunes, pescaíto!
    S.

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  3. Hola Ana, te leo desde hace ya un tiempo y hoy me ha encantado compartir tu día de libertad y primavera en Barcelona. Creo que dejarse el móvil en casa nos hace sentir libres lo mismo que pasar un fin de semana en una aldea o caminar por una ciudad que no es la nuestra donde nadie nos conoce. No tener exigencias ni estímulos del exterior nos permite nos permite conectarnos con nuestro yo profundo y eso hace mucha falta de vez en cuando.
    Muchas gracias por compartir tus fotos y tus textos, es un placer pasar por aquí y quedarse un ratito contigo.
    Un abrazo

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