martes, 4 de septiembre de 2012

Reflexiones danzísticas de ma , me , mi, conmigo

El pasado Agosto, como cada año últimamente, he tenido mi cita con Jerez. La semana de Jerez, es una semana en la que las vacaciones tienen sabor a flamenco. Compañera de batalla es mi amiga Choni, durante 6 días compartimos clase, casa, conversaciones y risas ... hace tres años que esa semana es nuestra semana. El motivo de la cita es encontrarnos y reencontrarnos y para ello hacemos un curso, el curso de Israel Galván. La cita se está convirtiendo en un clásico ... si no hubiera sido por el flamenco, no hubiera conocido a mi amiga Choni. 
Este año, una tarde calurosa en un patio andaluz, nos citaron para hacernos una entrevista. Nos pidieron colaboración para hacer un vídeo que serviría de "muestra" para un proyecto que tenía como objetivo una serie dedicada a la danza.Durante una hora y media larga estuvimos hablando de forma distendida de nuestros inicios, de nuestro recorrido, de nuestros objetivos ... fue una entrevista bonita en la que las chicas que nos entrevistaban nos hacían pensar. Fruto de estos pensamientos hoy escribo este post. 

Yo no me recuerdo sin bailar. Mi madre me dijo que desde que yo estaba en su barriga, ella no paraba de escuchar coplas y canción española. Debió de dar resultado porque siendo un comino hay fotos mías subida encima de una mesa vestida de flamenca sin que faltaran los zapatos rojos con lunares blancos. Recuerdo que los amigos de mis padres me ofrecían duros para que les bailara algo. Tanto era mi entusiasmo por este arte , que mi madre me llevó a la escuela de Nidia Naranjo , bailarina de la compañía de Antonio Ruiz, el bailarín. Entre por la puerta y salí rápidamente, ya que Nidia no quiso aceptarme en su escuela, tenía tres años y aceptaba a los niños a partir de los cinco. Mi madre me dijo que todavía era muy pequeña ... pero que cuando tuviera la edad lo intentaríamos de nuevo. Me acuerdo perfectamente de la sensación de esperar para poder bailar ... el año se me hizo como una vida ... tanto me marcó que actualmente en la escuela que dirijo, la edad mínima para que enseñemos danza son los 5 años. Podría haber comenzado antes a estudiar la carrera del conservatorio, pero había algo que me tiraba para detrás, no me gustaba la danza clásica. No entendía tanta disciplina, no entendía tantas posiciones, no entendía tanto esfuerzo ... y aunque tenía condiciones, "el ballet" y yo no nos llevábamos nada bien. En esa época, era indiscutible ... el clásico era la base ... ahora ... no lo tengo tan claro que lo sea. Fue el ultimátum de mi madre:

- ...o te sacas la carrera de danza ... o yo no me doy más paseos San Sebastián de los Reyes- Madrid Capital .

Lo que hizo que a los catorce, tarde para empezar a hacer clásico, me pusiera las pilas y empezara como una hormiga a trabajar la voluntad y la disciplina. Porque ... bailar se baila ... pero la voluntad y la disciplina se trabaja mucho. A partir de ahí ... un camino de dedicación y de esfuerzo, con multitud de momentos buenos y no tan buenos, pero a partir de ahí empecé a trabajar lo que hoy por hoy es mi vida. 
Me preguntaban las chicas que diferencia había en que la danza fuera un hobby o una profesión. Me hizo pensar ... y verdaderamente hay mucha. Nunca acabas de estar desconectado de la danza, ni aún siendo vacaciones. Desde la Coca - light, hasta la stevia, desde nadar para no perder la forma, desde correr para coger fondo, desde hacer cursos para reciclarte, desde automotivarte para que tus clases siempre sean productivas, desde ensayar aunque no tengas el día, hasta en la época de montaje montar a cualquier hora, escuchar música para nuevas "coreos", hacer yoga para mantenerte fuerte, ajustar las clavijas en el "fisio" para estar a punto ... etc, etc, etc ... y un largo etc. Y pienso ... vivo para bailar. Y no me lo imagino de otra manera. La vida y la danza en un mismo camino. No hay diferencia.
Y me pasa, que me motiva tanto interpretar como dar clases. Pero hay algo con las clases que es muy especial. Vas viendo el proceso que van haciendo tus alumnos y vas viendo como van creciendo y como vas creciendo a su lado. Y me alegra hacer un curso para mi y emocionarme en pensar que se lo voy a enseñar a ellos, y me alegra saber que vienen cada tarde y desconectan de todo para impregnarse de danza, y me gusta ver como buscan sus formas en el espejo, y me gusta saber que repiten y repiten porque tienen la sensación de que es un saco sin fondo. Pero hay una cosa que me gusta más. Me gusta que la danza una personalidades diferentes, con ideas diferentes, con propósitos diferentes, con gustos diferentes ... pero con un denominador común: disfrutar de la danza como hobby.
Me preguntaban las chicas por mi trayectoria y por mi manera de entender el flamenco. Me hizo pensar ... por que después de todo lo vivido y lo caminado ... me quedo con una cosa : libertad. Me siento libre bailando "mi flamenco", extraterrestre para algunos, estilizado para otros, contemporáneo, raro ... me siento libre porque creo que es el resultado de todo lo vivido y de todo lo aprendido. Me siento libre porque es mi verdad, mi manera de hacer ... mi búsqueda ... y mi camino. 


Fotografía: Avylot

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Clika aquí ... y si te apetece baila, yo me voy a hacer unos largos! ;)

1 comentario:

  1. ayyy!! q esta charlaaaa la mantuve contigo!!! pues bailaa, enseñaaaa y haaaaaz feliz como lo haces a la gente! interpreta, baila o paro pero haz, no rompas.

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