domingo, 9 de septiembre de 2012

Horizonte: 1Q84






Cuando todo el mundo comienza a pensar en el otoño, cuando toda la maquinaria se va despertando, cuando Septiembre llega casi a su mitad de trayecto, resulta que yo sigo agarrándome al verano y a sus sensaciones de libertad. Libertad para decidir el cómo y el cuándo de las cosas, libertad para decidir el qué y el dónde ... sin responsabilidades. No por ello me agarro al verano con miedo al invierno, aunque no puedo no decir que tengo respeto a un futuro incierto ... pero he decidido desde hace tiempo vivir el día a día y no anticipar. Cuando todo el mundo quiere empezar de nuevo con su rutina, yo pienso que mi rutina veraniega me gusta ... y me cuesta desprenderme de ella. Me doy cuenta que el blog me sirve como espacio para plasmar mis propósitos ... y tal y como me propuse aquí, este verano ha sido un verano estupendo. 
Una de las cosas que radicalmente dejo de hacer cuando empieza el curso es leer , así me pasa , que después, para el verano, tengo una gran cantidad de títulos escritos en mi libreta azul deseando devorar. El último ha sido la tercera parte de 1Q84, ya os hablé aquí de la intención de leerlo. A mi me encanta Haruki Murakami. Me encantan sus mundos fantásticos, el carisma de sus personajes, las historias paralelas que crea, las tramas enrevesadas,  ... en fin ... es uno de los autores que me absorbe la mente y me mete de lleno en sus historias, sin que nada ni nadie me despiste. Quizá , para algunos , esta manera especial que tiene de escribir pueda hacer que el estilo les resulte lento, pero a mi esa lentitud, esa descripción minúscula de los personajes y de su mundo interior, es una de las cosas que me apasionan del japonés. 
1Q84, es una de las historias de amor más bonitas, potentes y menos azucaradas que he leído nunca. Dos mundos paralelos en los que la realidad y la fantasía se entremezclan.. Un niño y una niña con una infancia diferente marcados por la autoridad de sus padres. Dos jóvenes que aún pasando el tiempo siguen acordándose de esos niños. Un encuentro  deseado con todo el alma ... y todo ello rodeado de un mundo en el que la  corrupción,  la soledad,  las sectas,  el desarraigo y la angustia están a la orden del día. 

"Durante más o menos una hora, con la mirada fija en el techo, Tengo se debatió entre dos sentimientos encontrados. Por encima de todo quería verla. Y, al mismo tiempo, le aterraba reunirse con ella. La fría desilusión y el silencio incómodo que podrían surgir paralizaban su cuerpo. Era como si éste fuera a partirse en dos. Por robusto que fuera, Tengo sabía que bastaba una fuerza aplicada en determinada dirección para revelar toda su fragilidad. Pero tenía que ver a Aomame. Su corazón lo había deseado intensamente durante veinte años. Aunque todo acabara en una decepción, ahora no iba a darle la espalda y huir. " Fragmento de 1Q84, Haruki Murakami. 

¿¿¿Os he hablado alguna vez de las rotondas??? A veces resulta que las rotondas tienen que existir para  que una pareja crezca y pueda continuar junta. Son durillas y solo te das cuenta al final si ha sido una rotonda o no... suelen durar años, sino, no son verdaderas rotondas. Son momentos en la vida en los que la pareja se separa y una vez superada la  crisis, si se supera, vuelven a seguir caminando juntos. Durante las últimos semanas he hablado mucho de esas rotondas y de la certeza de saber que pase lo que pase, duela lo que duela, sea como sea ... si tienes que compartir tu vida con una persona, lo acabarás haciendo si es que tiene que ser así. A mi este pensamiento me ayudó y me ayuda ... pero... es que además, el otro día escuché este programa de radio, y me alegró escuchar opiniones y experiencias que confirman mi teoría. 

Es un mundo circense,
falso de principio a fin, 
pero todo sería real
si creyeses en mi.
( 1Q84)


Cuando todo el mundo comienza a organizar su rutina, yo me escapo a buscar horizontes y hago lo posible porque sean lo más perfectos posibles ... buscando que la línea no caiga, controlando el pulso para mantener la cámara recta, probando una y otra vez , conteniendo la respiración ... buscando un horizonte "maco" y todo ello ... escuchando El ocaso de los Dioses en homenaje a un verano que ya se va. 






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