viernes, 28 de septiembre de 2012

De rabia contenida y grito sordo

Cada año lo mismo ... siempre un caso o dos me acompañan durante el curso. Es lo que tiene trabajar con material sensible ... con material humano, con personas. A las personas les pasan cosas ... 
La primera vez fue Celia. Celia venía cada día con una sonrisa que iluminaba toda la clase. Cualquiera que la viera no se podía imaginar lo que corría por su  pequeño cuerpo. El veneno del bicho que a veces corrompe la entraña sin que  te des cuenta ... un veneno que en ocasiones se esconde por los rincones y asoma la cabeza cuando ya no hay remedio. Si tengo que pensar en la persona más positiva que he conocido nunca, indudablemente pienso en Celia. Celia que cuando estaba postrada en su cama, presumida, se preocupaba por las canas que asomaban en su pelo y con mirada serena, se despidió una tarde y ya no volvió.
Hoy de nuevo una baja en la escuela por una operación precipitada y un tratamiento que erosiona. Hoy de nuevo la incertidumbre de no saber hasta donde llegará. Hoy de nuevo la rabia ante esta enfermedad que se llevó a los que más quería. Hoy de nuevo la impotencia de esperar... 
Que no me hablen hoy de como estamos, que no me hablen hoy de la prima de riesgo, que no me hablen hoy de independencias, que no me hablen hoy de nada que no se pueda solucionar ... que se nos va la vida ... que espabilemos ... que despertemos ... que nos ayudemos ... que nos escuchemos ... Mientras que la realidad se encrudece ... Leire hoy solo piensa en hoy, con la esperanza, que sea como sea, pueda haber un mañana. 



1 comentario:

  1. Feliz y contenta debes estar
    pues el querer nunca te faltará
    es más, olvidarte nunca se hará.

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