domingo, 26 de agosto de 2012

"Activar la realidad"









De mirada serena, con huella de tiempo pasado en sus retinas ... dicharachero y con la capacidad de ligar continuamente un tema con otro. Su discurso denotaba cultura, denotaba experiencia ... sabiduría de vida vivida sin pasar de puntillas. Así se nos presentó Emili.
Emili se plantó en nuestra mesa a escuchar nuestra conversación  no sin antes pedirnos permiso. Justificaba su descaro diciendo que ya a su edad, había perdido todo el pudor y la vergüenza ... que solo quería compartir un rato con nosotros ... que solo quería "activar la realidad". Entendía activar la realidad como hacer cosas que salieran de lo cotidiano, cosas que no estuvieran marcadas en una agenda ... cosas que le sorprendieran ... cosas de las que aprender. 
Nosotros, continuamos con nuestra conversación como si él no estuviera, con la sensación de ser observados ... él con entusiasmo se mantenía atento y de vez en cuando iba haciendo intervenciones para ubicar la historia que estábamos contando. Poco a poco, la situación fue cambiando , hasta que finalmente éramos nosotros tres, la Corredor, Andreu y yo ... los que estábamos inmersos en sus palabras. 
Los temas se entremezclaban ... Emili nos hablaba de una vida en minúsculas, una vida llena de pequeñas cosas no de grandes acontecimientos. Nosotros compartíamos con él nuestras inquietudes, nuestras sensaciones de falta de referentes, de navegar sin propósitos ... sin objetivos ... con la angustia del miedo en el cuerpo. El nos hablaba de la falta de referentes y de la lucha contra referentes que hacían daño ... nos hablaba de la necesidad de aportar valor al día a día ... de la necesidad de no quedarnos parados ni heridos por esta época. La Corredor hablaba con amor de sus niños del centro, yo hablaba con amor de mis alumnos, Andreu escuchaba con atención y asentía a las palabras sabias de los 70 años. 
Una llamada en su teléfono interrumpe nuestra parada en el tiempo. 

- Si ... ahora voy, resulta que me he encontrado con unos de TV3 y están haciéndome una entrevista ... pero en breve voy para casa. 

Nos hace una mueca y al colgar nos dice que a él le gusta mezclar realidad con ficción ... que es otra manera de poner salsa a la vida. Me dice que el otro día, el día de la niebla, pudo ver como sobrevolaban brujas por el puerto ... yo asiento y le digo que a mi me pareció ver fantasmas ... el me guiña el ojo y sin venir a cuento me habla de cursos de escritura, y más concretamente,  de microrrelatos  y de Flavia Company.  Andreu me mira y sonríe, yo con los ojos como platos ... la palabra microrrelato o microcuento ha salido más de una vez este verano de mi boca. La inquietud de escribir microcuentos ... de aprender a escribir.
Angelitos o coincidencia ... no sé ... pero durante tres horas compartimos de forma apasionada el significado, en dos generaciones bien diferentes, del " El oficio de vivir" y os puedo asegurar que, en nuestro caso, no era muy diferente ... 

Emili se marchó tal y como había llegado " activando su realidad" y "activando la nuestra". Nosotros no hicimos la siesta que teníamos planeada pero andamos por un camino que nos llevó hasta las nubes, la Corredor no pudo coger un tren debido a un incendio pero apareció un hada buena que la llevó a su destino y yo no pude evitar acordarme de mi padre con nostalgia y porque no decirlo ... con amor y con humor... Suerte que por la noche, se presentó en mis sueños y pude explicarle toda la aventura.

* Por cierto ... Emili tenía en su mesa "Jo Confesso" libro que tengo apuntado para leer en mi libreta azul.


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