domingo, 15 de abril de 2012

Quizá tenía que correr después de aprender a caminar, no?

Todavía recuerdo cuando en el colegio tenía que hacer la prueba del kilómetro corriendo. Todavía recuerdo que siempre era de las últimas y que aprobaba por los pelos. De pequeña hice baloncesto, voleivol, balonmano ... y jugar me encantaba , pero el problema venía cuando tenía que correr en los entrenamientos. Acababa dejando todos los deportes, aunque me defendiera bien en los partidos, porque odiaba correr. 
Ayer me compré unas zapatillas para correr y hoy por la mañana me he levantado preguntando si llovía y pensando que tengo una habilidad especial para meterme en jaleos que no tocan ( suerte que Andreu me ha sacado de la cama) ... me explico.




Todo comenzó cuando Regina y Esther empezaron a hacer "cursas". Me contaron el ambiente que se respiraba y pensé que quizá me podía reconciliar con esto de "salir corriendo". Siguió cuando Jose preguntó si alguien hacía la carrera con el fin de no ir solo en el metro. A mi me picó la curiosidad de saber que había que hacer para correrla ... y lo dejé correr. Pero ayer a primera hora de la mañana, cuando caminaba hacia la piscina, José llamó y preguntó si me inscribía. Yo acepté, bien, bien ... sin casi pensarlo. Ayer cayó una tromba de agua, me compré unas zapatillas de correr y por la noche pedía a Jesusito de mi vida y a la Virgen Santa que por favor lloviera para no tener que salir. Casi 11 km para alguien que suele correr cada día, es como para mi una hora de danza, pero casi 11 km para alguien que odia correr y que no corre nunca, es un reto. 
Dorsal 85087. A las 10:00h pasaba la linea de salida, empezaba a las 9:30h pero la multitud de gente que había en la esquina del Corte Ingles,  ha hecho que nos tiráramos 30 minutos, caminando, unos apretujados contra los otros ... en una situación... nada agradable. Gabi y Jose, mis compañeros de carrera, en cuanto que hemos pasado la linea han salido pitando ... casi no me ha dado tiempo de ver la mano de Gabi diciendo adiós, ellos corren, uno más que otro, pero el otro también le da a las carreras.
Ahí me ves a mi corriendo ... mi pensamiento - paso Gran Vía y en cuanto gire por Aragón, continúo andando - . Llego a Aragón y pienso - paso Aragón y cuando llegue a Plaza España, continúo andando-. De pronto me emociono ... se oyen gritos de gente que en las aceras te animan a seguir corriendo. Pasamos por el parque de bomberos, la primera capa de ropa ya estaba fuera, los bomberos en la puerta mojan al personal , no hacía tiempo de refrescarse, pero la gente juega con el agua y se crea un ambiente de alegría y de broma. En plaza de España ... cambia el pensamiento ... - Ana, te lo haces corriendo-. Cuál Dorothy en el Mago de Oz, "mis zapatillas de rubí" parece que me quieren llevar a casa sin parar de correr. Yo respiro y me dejo llevar ...  Y subo Montjuïc y me emociona el ver que puedo con ello. Y me gusta y disfruto del paisaje. Y una muchacha pasa a velocidad de relámpago empujando un cochecito con un niño y rodeada de renacuajos, que la acompañan, también a velocidad de relámpago. Y la gente corre, camina, avanza ... ambiente de unidad, de alegría ... y sigo corriendo y no me paro. Y me emociona el no pararme. Y bajo corriendo y un río de gente que llega al estadio. Y entro en el estadio y sigo corriendo ... y el suelo del estadio es blando y doy la vuelta al estadio y salgo de él ... y la gente te grita y te anima a que sigas corriendo. Y siento que sonrío y que a la vez me da vergüenza ... pero estoy feliz. Y viene otra cuesta, y oigo que si estas cansado y te duele algo descanses ... y ya es el km 5 y no he parado... y pienso - no aprietes, controla ... y comete un plátano- y hago la segunda subida andando deprisa y comiéndome un plátano, al igual que Angelito lo hace para dar fuerza a sus piernas. Y viene la bajada y vuelvo a correr. Y cojo un agua y me acuerdo del Corchero que nos invita a no beber durante los entrenos y aunque me la bebería de golpe, solo tomo sorbitos ... y no paro y sigo corriendo.
Y bajo y sigo bajando ... y faltan 3km. Y me pongo contenta y pienso - Vamos Anita, que esto está chupao ... - y sigo y me emociono y llego a Pelayo y ya no queda nada ... y respiro y sonrío y paso la linea de llegada. 
Momentos de plenitud, parecerá absurdo, pero durante la carrera he tenido unos cuantos: llámame simple. Plenitud entendida como una sensación en la que pararías el mundo. Momentos en los que te sientes viva y capaz de hacer todo lo que te propongas. Momentos que te recuerdan que eres más fuerte de lo que te piensas. Momentos en los que el miedo no tiene cabida y te sientes capaz de correr hasta la China. 
Y me acuerdo de Alba, que solía salir a correr y me decía que le venía de perlas y que le gustaba mucho y me acuerdo de Juan que siempre corría la San Silvestre y cada mañana o cada tarde hacía el sacrificio de salir a correr ... y llego en 1:45 minutos. Y emocionada y orgullosa de mi misma, coño!. Y Gabi , que ha llegado una hora antes que yo ... sonríe y dice ... preparate que esto es como una droga y además es sana y gratis!!!!! 


* Melina, me he puesto tu camiseta y no por casualidad. Chicos, ha sido un placer compartir la salida y la llegada con vosotros. Jose, gracias por la llamada. ; )



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