miércoles, 4 de abril de 2012

Ahora que estamos juntos todo va mejor. No se puede olvidar.

Me acuerdo del día que fui a comprar la maleta. Una maleta bien grande. Me acompañó mi padre. Fue en el 97. Cuando decidí irme una temporada al Líbano, una temporada que resultó ser casi seis meses ... todo el mundo aún sin decírmelo y respetando mi decisión ... creo que en algún momento sintió miedo. Con 20 años viajar al Líbano, después de tan solo 7 años que acabara su guerra civil, se podría decir que no era un destino muy agradable para alguien que como mucho se había ido a veranear a Torrevieja. Pero ahí me fui yo con toda la compañía, el primer contrato "profesional", la primera experiencia bailando ...

Clika aquí y sigue leyendo mientras suena la música.

Teníamos un autobús con el que recorrimos gran parte del país. Los pitos de los coches eran continuos. La anarquía la reina de la carretera. Olía a especias. La comida era estupenda ...Vivíamos en Mastita, cerca de Beirut, y bailábamos en Jounieh, en el Regency Palace. Por mi mente pasan muchas imágenes frescas y nítidas, es algo que recuerdo bien ...
Me acuerdo de como se convirtió nuestro hotel en una especie de jaula de cristal, como durante toda mi estancia nada más salí dos veces sola a la calle. Recuerdo el primer día que nos sorprendió un ruido atroz y desde nuestras ventanas todos salimos asustados creyendo que era el fin del mundo. Nos dijeron que eran cazas sirios que estaban de reconocimiento. Recuerdo como en los controles, por las noches, nuestros amigos nos decían que no habláramos para no tener problema con los militares. Recuerdo cascos azules en Tiro y una fotografía de un niño que invitaba a la guerra. Recuerdo estar en Baalbek, y encontrarme con ruinas romanas que no estaban destrozadas solamente por el paso del tiempo. Recuerdo entrar en una cueva enorme, la cueva de Jeita ... Recuerdo caminar por Beirut y ver edificios destrozados ... recuerdo que cuando estuve en el Líbano todavía se respiraba guerra, pero a la vez ellos estaban en calma. Recuerdo como los ojos de las personas que conocimos, querían olvidar ... recuerdo como uno de ellos me explicó como sacaron a su familia de su casa a palos. Recuerdo como convivían con el recuerdo ... y recuerdo como nos trataron. Recuerdo como nos trataron y solo me vienen buenos recuerdos. Recuerdo que lo conocimos a fondo, como nos invitaron a llevarnos un buen recuerdo de su país, como éramos sus invitados y como nos ofrecían todo lo que tenían ... 
Recuerdo como en contraste, las libanesas que eran cristianas, no querían ponerse morenas y Maya nuestra asistente, no entendía como podíamos pasarnos días y días tomando el sol... recuerdo como en las discotecas las chicas iban provocativas, con una imagen muy alejada a la que nos habíamos hecho de ellas. Recuerdo como jóvenes de mi edad llevaban coches espectaculares, móviles minúsculos. Recuerdo como hablaban varios idiomas a la perfección. Recuerdo la diferencia entre los cristianos y los musulmanes. Y recuerdo las cosas surrealistas que llegamos a hacer allí. 
Recuerdo que más de una vez llegué a pensar que es lo que les pasaba por la cabeza, que es lo que habían vivido ... que es lo que pasó. Pero siempre cuando querías saber más y profundizar en sus vidas había silencio. 
Curiosamente, pocas veces hablo de Líbano. Solo quien estuvo allí sabe lo que pasó. 

Pause. Y ahora si quieres ... continua por  aquí.

Curiosamente ayer fui a ver Incendis al Romea. Curiosamente, no me emocioné ... y no porqué no me emocionara ... sino porque creo que estaba entendiendo. Hacía mucho tiempo que una pieza de teatro no me clavaba en la silla, tres horas de juego sin descanso ... Un texto maravilloso y unas interpretaciones de la primera a la última de esas que van con el alma incluida. Y entre todo ... hubo algo que me dio miedo ... y hubo una frase que me dejó pillada : " No es buena señal que los jóvenes se vayan corriendo" ... no es buena señal. Y diría más cosas, pero aquí paro ... solamente,  ir a ver Incendis. Y luego si queréis compartimos ... 
Entendí que si hubieran contado todo lo que les pasó, seguramente les hubiéramos mirado de otra manera. Dependiendo de quien a lo mejor sus palabras no nos dejarían quererlos tal y como eran. Seguramente habría cosas que no teníamos que saber .. que no hacía falta saberlo. Seguramente alguno de ellos quería salir de la rabia y nosotros nos empeñábamos a hurgar en la herida. No lo se ... sigo conectada con el Líbano. De vez en cuando pregunto como va todo por allí ... 


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