miércoles, 7 de marzo de 2012

Es extraño echarse de menos a uno mismo ...

Suelo mirar al cielo desde el coche, cada tarde, camino del Cpa. Generalmente los martes está atardeciendo cuando me pongo en marcha. El cielo estaba tremendamente amarillo. Un amarillo muy intenso ... había una nube enorme que hacía que el cielo quedara de forma apocalíptica... le hubiera hecho una foto si hubiera tenido mi cámara y si no hubiera estado conduciendo. Hoy camino del Cpa, me ha pasado una cosa que nunca me había pasado antes ... 
Escuchando "La Ventana"en la Ser. Los martes hablan de la crisis. La gente llama y habla de su situación. Llama una chica y empieza a contar su historia. Ella y su pareja llevan tres años en paro. Rondan los 40 y tantos. Tienen dos hijos. Pagan una hipoteca pequeña, pero una hipoteca. Él es diseñador gráfico con 30 años de experiencia. Manda un montón de curriculums, pero desde España, nunca recibe contestación. Solamente recibe contestación desde Alemania, ya están empezando a buscar trabajo en el extranjero. En Alemania no le contratan porque con 45 años "ya es mayor". Viven gracias a una ayuda del estado de unos 700 euros al mes. La ayuda se acaba este mes. La chica dice que tendrá que "tirar" de la familia. La chica, orgullosa de su marido, pide que si alguien la está oyendo y necesita contratar a un gran profesional, que se pongan en contacto con el programa. La chica se pregunta que es lo que han hecho mal. 
Pienso, que la vida pasa ... que tengo casi 35 pero que "en seguida" tendré 45. Y me viene a la cabeza  situaciones de personas de mi entorno que se encuentran en una situación similar. Situaciones en las que la gente según se hace mayor parece que retroceden. Que en vez de ir consiguiendo poco a poco la calma y la estabilidad vuelven a empezar de cero , pero con la vulnerabilidad de no encontrarse con la energía de los veinte y la perplejidad de ver como su proyecto de vida se desmorona. Pienso en encontrarme con 45 años y con un panorama como el de esta chica ... me entra una pena inmensa y un congojo que hace que en el camino al Cpa, sola , con la tarde cayendo, me ponga a llorar con la sensación de vértigo y de futuro incierto. Las palabras de esta chica, no eran unas palabras victimistas, eran unas palabras vivarachas y cuando hablaba de su marido lo hacía de una manera tan generosa que llegaba directamente al corazón. Por eso mi desasosiego, por eso mi empatía con su historia. 
Y de golpe , yo en mis pensamientos y en mi pena, llama un señor que al oír la historia de la chica, se ha apresurado a parar el coche y a tomar el número de teléfono del programa. Llama interesado en contratar al diseñador gráfico que con 45 años en Alemania se le considera "mayor". Y de golpe, la llorera es más intensa ... y me hace pensar que era normal que alguien se interesara por la historia de la chica con voz vivaracha que no va de victimista, sino que bromea con frases como : los pobres tenemos la costumbre de necesitar comer y cenar y pagar la luz y pagar el agua ... 
A las dos de la mañana escribiendo este post me viene a la cabeza este artículo de la Vanguardia del Domingo o este otro artículo  que habla del peligro de leer. O también este fragmento de un libro del que ya os hable, Niels Lyhne, de Jens Peter Jacobsen: 

" Probablemente, la vida se ocupará de borrarlo, de acallarlo; probablemente la sabiduría sucumbirá a ello y la cobardía se llevaría los restos, pero ¿ que importaba eso? El tiempo que ha pasado con el bien no vuelve con el mal, y nada en la vida vivida posteriormente puede hacer marchitar un día, ni borrar una hora de la vida ya vivida".

Seguramente el congojo, el desasosiego y el llanto vienen dados a que las penas se acumulan y llega un momento en el que explotan, al igual que ha explotado la tercera flor de la orquídea que tengo en el salón.


Cielo regalado de Frédérike Chantal

1 comentario:

  1. todo muy intenso...desde todos los ángulos que se mire... y solo te queda actuar y esperar. Muchos esperan, pero lo cierto es que no pasa nada...

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