viernes, 27 de enero de 2012

Cuatro de cuatro

Hay amigos que siempre están ahí. Pase lo que pase, salvando la distancia, salvando los años, salvando lo que pueda pasar. Amigos con los que vas creciendo y vas compartiendo tanto las mieles como las hieles de la vida. Tres de estos amigos son Pelayo, Lorena y Patricia. Nos conocimos durante nuestros tiempos mozos en los que compartíamos trabajo temporal en Telepizza. Porque si, también he trabajado de pizzera durante la época dorada de la tienda, en la que entre masas, hornos y llamadas de teléfonos pasábamos horas y horas del fin de semana. Recuerdo de forma bonita esta época... una época en la que muchas cosas cambiaron, acababa la carrera de danza y empezaba a decidir que camino tomar, me separaba de mi novio de toda la vida, comenzaba a volar de mi casa y sufrí una de las pérdidas más importantes de mi vida. Ese día mis tres amigos también estuvieron. Me acuerdo perfectamente como llegaron a última hora para estar conmigo después de haber cerrado la tienda ... vinieron y estuvieron a mi lado. Recuerdo como los tres se preocuparon por la decisión de marcharme al Líbano a bailar ;  recuerdo mi despedida comiéndonos un sandwich de gasolinera en la Avenida de España una noche de verano. Recuerdo como los tres me han ido siguiendo para verme bailar, desde los sitios más pintorescos cuando trabajaba con la Compañía de Zarzuela, hasta últimamente con Una del Montón. Siempre han respetado mis decisiones y me han ayudado en todo lo que han podido. Recuerdo como las chicas, cuando estaba blandita allí por el 2006, vinieron el día de mi cumpleaños desde Madrid y me encontré toda la casa llena de velas para celebrar mi cumpleaños. El viaje a Irlanda donde apenas nos encontramos unas horas los tres. El viaje a Argentina cuando en autobús Pelayo y yo nos confesábamos secretos antes inconfesables. Me acuerdo como dos de ellos hicieron kilómetros y kilómetros solo para vivir conmigo la segunda pérdida más importante de mi vida, solamente para acompañarme, solamente para darme un abrazo. 
Recuerdo como, hace poco, Lorena ha necesitado de nosotros ... y como hemos estado a su lado en la distancia, queriéndola y cuidándola. 
Ahora Patricia va a ser mamá. Lorena no para de viajar por Asia. A Pelayo le asoman cada vez más las canas ... y yo sigo viviendo en Barcelona.  Pero seguimos siendo cada uno de los otros. Seguimos estando cerca a la voz de "YA".
Tenemos una costumbre que seguimos manteniendo. Cada año compramos lotería de Navidad y nos hacemos un regalo del amigo invisible. Es todo un evento. Como nos encontramos lejos, siempre necesitamos a alguien que me comunique a quién tengo que regalar, con el fin de que ninguno nos enteremos. Desde hace unos años, nuestra mano inocente es Ernesto. 
Hoy me ha llegado el regalo del amigo invisible , hace 5 años que busco estas zapatillas y hoy las he recibido. 


Chicos,  seguramente nos vamos a ver antes de lo que pensabais. A mi amigo invisible, el regalo se lo voy a poder dar en mano. Patricia, te voy a poder ver gordita. Lorena te voy a dar ese abrazo que prometí darte. Pelayo, eres la leche!!! y ... que coño! Os quiero un montón!

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