domingo, 22 de enero de 2012

En busca del tiempo perdido

Estos días estoy echando mucho de menos mi tiempo. Se ha escapado. Al parecer hay cosas más importantes y urgentes que le ocupan. La pérdida de este tiempo. Un tiempo que es especial, un tiempo que es para mi. Con este tiempo esquivo, se ha marchado mis momentos de costura, mis momentos de piscina, mis momentos de fotografía, mis momentos de escribir. Los echo de menos. Me pone de mal humor la pérdida de este tiempo. Aún así, durante este semana en la que se ha adherido a mi un estado nervioso, he buscado los oasis que hacen que no me olvide del tiempo que tanto añoro.
Estos oasis, me calman. He rascado tiempo para la lectura. Tiempo para la lectura en el metro, evitando coger la moto para poder tenerlo. Estoy inmersa en este libro: Niels Lyhne, un libro que bien se merecerá un post y que seguramente será uno de los libros que siempre tendré en mi mesita de noche preparados, para en cualquier momento, volver a echarles una ojeada. 
A veces me da la sensación de retroceder, pero no tiene porque ser necesariamente malo lo que retrocede. En este retroceso tengo la sensación de seguir aprendiendo. Estos días nerviosos escasos de tiempo para mi, estoy aprendiendo a hacer las cosas que la realidad me obliga de una forma diferente. El trabajo que tengo que presentar la semana que viene, lo estoy haciendo como un regalo para mi profesora y para mi "rara avis". El estudio del examen que me quita el sueño, lo estoy dirigiendo a una mejor relación con mis alumnos. Y toda mi energía, la estoy depositando en mis clases de flamenco y en el taller con los chicos. 






Hay unas clases que para mi son especiales, las clases de flamenco los sábados. El CPA por la mañana tiene una luz fantástica, entra por las cristaleras el solecito y las chicas si alargan la mirada pueden observar los árboles del paseo. Me gusta llegar muy pronto, subir a la sala vacía y preparar el espacio. Hoy hacía frío y he puesto la calefacción para que cuando entraran fuera confortable. Después me tomo mi cafetito con leche en vaso y el sandwich que me he preparado con mimo. Generalmente leo el periódico mientras que las espero. Poco a poco van llegando. Sus caras todavía tienen los ojos hinchados de haberse levantado hace un rato. Los sábados por la mañana no se empieza puntual, es imposible empezar puntual. Siempre llegan tarde, pero... no pasa nada, tenemos toda la mañana por delante ... Fran y Marc, guitarra y cante también marcan la diferencia de la clase. El ambiente es bonito, es agradable, emociona.






  Los sentidos están "casi" todavía sin estrenar ; receptivos al cante, receptivos al baile, receptivos al toque. Las chicas están bonitas bailando. Las miro. Me emociono. Y... entonces pienso que no estoy retrocediendo, que sigo observando, que me paro, que respiro ... 

2 comentarios:

  1. Qué bonito Ana. Muchas gracias por tus palabras y por dedicarnos tu tiempo. Empezar el fin de semana con la clase de los sábados, es, sin duda, la mejor manera de aprovechar nuestro tiempo, que, cuando es compartido, es aun mejor...

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  2. Estic amb tu Mariana! A mi las clases de los sábado ME ENCANTAN Ana. Además salgo con un buen rollito.....

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