jueves, 3 de noviembre de 2011

Con aletas y a lo loco

El carril numero tres, el rápido: total y absolutamente libre. Dejo que el agua de la ducha caiga sobre mi cuerpo y me voy directa a él. Decido ponerme las aletas. Es perfecto, sola en el carril, nadando a mis anchas por él a la velocidad que me apetezca, feliz y contenta cuando de repente ... aparecen en la línea de llegada unas piernas de un cuerpo poco atlético masculino ... se acabó la tranquilidad. Un pensamiento  me obsesiona " no quiero un compañero de carril así que haré lo posible por que me vuelva a dejar sola " y aquí empieza el esfuerzo... comienzo de forma compulsiva a hacer largos a velocidad de relámpago, sin parar ni un segundo al llegar a la pared, unas veces con la tabla, otras con el pullboy , unas a braza, otras a croll ... sin parar ... un largo tras otro ... uno tras otro ... el susodicho, paraba cada vez que hacia un largo paraba tanto que me daba tiempo a ir y venir dos veces. El susodicho a veces nadaba por el lado que no le correspondía, a veces esperaba en el lado que me hacía cambiar a mi de lado, a veces le he tenido que adelantar porque me lo comía ... en fin ... yo a todo eso perfecta, impoluta, sin pestañear, respirando con calma, como si nada me molestara ... pero mi objetivo estaba claro, sacarle agobiado de "mi" carril. 
En uno de los cruces de cuerpos ... me he fijado en como nadaba ... mientras que yo estaba nadando "como las cabras" el nadaba de espaldas con mucha calma y tranquilidad. 
Y a partir de su imagen nadando, mis pensamientos han ido dándole forma a esta entrada. He empezado a bajar marchas y ya el susodicho no me molestaba. Los pensamientos iban i venían... ¿que sentido tiene que venga a nadar como si fuera una "nadadora de competición"? ... ¿a quién tengo que demostrar que nado más o menos piscinas ?... las piscinas no son lo importante, sino como las nadas ... 
Me gusta nadar rápido. Me gusta hacer muchas piscinas . Me gusta sentir cuando salgo que he trabajado ... pero no es incompatible: todo esfuerzo tiene una recompensa ... y las últimas diez piscina las he hecho lentamente, escuchando el agua, sintiendo mi respiración y disfrutando que por fin en el carril estaba sola.






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