jueves, 26 de mayo de 2016

Claudia

El ascensor se paró de golpe. Llevábamos menos de cinco minutos encerrados y ya creía que me quedaría allí para siempre. Apenas tenía espacio. Mis amigos insistieron en subir todos juntos... tendría que haber subido por las escaleras.   

Para calmarme, empecé a visualizar un paisaje Asturiano y a imaginar que respiraba aire fresco, pero ... después de diez minutos de concepto ZEN,  apreté los puños y sentí como me crujía la mandíbula.  El olor a colonia barata de Alberto era insoportable. Me mantenía en silencio, sintiendo el brazo sudado de Berta y pensando en verde. Mientras, Carlos  hacía bromas macabras sobre la situación.

La luz se apagó de golpe ... no podía creerlo. La oscuridad absoluta hizo que mi corazón empezara a latir muy deprisa. Berta empezó a gritar desesperada. Unos golpes desde fuera, me hicieron suponer que alguien estaba intentando sacarnos de allí. Sudaba por todos los poros de mi piel. La risa ridícula de Carlos empezó a ser un martirio. Una sensación de pérdida de control estaba empezando a apoderarse de mi. Ya no había vuelta atrás.

La incomodidad para respirar era cada vez más presente. Sentí pánico al recordar que no llevaba el ventolin en el bolso. Era incapaz de obtener la cantidad de aire suficiente, mis pulmones estaban al borde del colapso. Finalmente, la insoportable  presión en el pecho me hizo romper a llorar.


–Socorro ...! No puedo respirar

martes, 10 de mayo de 2016

Laura

Llevaba varios días con un nudo en el estómago y las manos heladas. A ello, se le sumó un hormigueo que empezaba en la mandíbula y acababa en la punta de la nariz. Tenía la sensación que su piel era como el corcho.

Últimamente se quedaba clavada, con la rabia acumulada en la barriga y la sensación de reventar por dentro. Llevaba demasiados días apretando y se sorprendía de nuevo, mirando al infinito y con el teléfono en la mano.

Solo de recordar la escena, le venían ganas de vomitar. Le veía una y otra vez ... comiendo como un cerdo, chupándose los dedos, hablando tan alto como si se hubiera tragado un megáfono y riendo las gracias de su peor enemigo.  Se llagó la lengua por mordérsela y no soltar un improperio delante de la  gente. Se limitó a observarle desde fuera del bar y en silencio, continuó su camino.

Cuándo llegó a casa tomó una ducha bien caliente. Después, abrió una botella de vino y se sirvió una copa, cogió el móvil y empezó a marcar. Llamó tres veces y a tres personas. Dos no contestaron, la tercera le colgó diciendo que no era el momento para hablar. Y allí se encontraba , recién duchada, con la toalla en la cabeza, sin saber que hacer ni que decisión tomar,  mirando al infinito y con el teléfono en la mano.

El rugir de sus tripas le sacó de sus pensamientos. Se dirigió a la nevera y cogió una lata de mejillones. El tic-tac hizo que pusiera su atención en el reloj de la cocina. Una frase de Mr. Wonderful se encontraba escrita en su interior: Relájate y tómate tu tiempo. Respiró profundamente y negó con la cabeza. Había expuesto su corazón durante casi un año, y el dolor que tenía en el pecho, le pesaba como una losa. Su necesidad de hacer daño empezaba a ser insoportable.


- Ya no puedo más... - se dijo Laura mientras que lentamente ,iba engullendo los mejillones uno a uno.

domingo, 8 de mayo de 2016

Acerca de Nada









Después del estreno me preguntaron porqué había decidido dirigir una pieza sobre el Ángel Exterminador. Me cuesta poner en escena una pieza que no me mueva las tripas. Por eso quizá, tardo en comprometerme, porque en escena tengo que presentar temas que me motiven, me emocionen, me conmuevan ... llevarlos a mi terreno y a partir de ahí, explorar. 

Al Ángel Exterminador me guió Andreu, el me pasó el guión y yo ... que he sufrido  claustrofobia, lo vi claro. Tenía un buen punto de partida: el pánico a estar encerrada. 
A partir de ahí, la hipocresía, la envidia, los celos , la maldad y la desesperación brotaron. Cada personaje con un secreto y con un único objetivo: abandonar la casa en la que, sin motivo aparente , se había quedado encerrado. 

En un proceso de creación siempre se pasa por diferentes fases ... uno se imagina una cosa, y después, surge algo totalmente diferente a lo que te habías imaginado. Hay ensayos para olvidar y otros para recordar siempre ... Nada explica nada, nos ha costado sudor y lágrimas ... y a última hora, hasta un buen susto. Pero a veces, las cosas que parece que van a la contra, unen más y dejan que aflore lo que verdaderamente existe. 

Hoy he acabado de editar todas las fotos que realicé durante un ensayo. Mientras que ellos hacían , yo paseaba por el escenario fotografiando sus personajes. Era bonito sentir que, en ese momento,  éramos una banda. Todos íbamos a una con un único objetivo : estar. Y sabes algo ... ? Estuvimos. 

lunes, 25 de abril de 2016

Lucía



Lucía empezó a hacer pucheros cuándo su profesora de danza le dijo que era preciosa. No podía creer que alguien parara la clase para dirigirse a ella de esa manera. Generalmente se sentía pequeña, he incluso en más de una ocasión, había pedido perdón por existir. No sabía de donde salía esa necesidad de sentirse querida y reconocida. Quizá en una vida pasada, había sido Marilyn Monroe y por eso, ese afán de reconocimiento. La palabra preciosa, cayó en su entendimiento, como una bomba atómica e hizo que todo su cuerpo se estremeciera. Le costó la vida no romper a llorar delante de toda la clase.

Al salir del colegio, su abuelo la estaba esperando. Lucía se tiró a sus brazos como si no hubiera un mañana. El hombre se quedó petrificado mirando a su pequeña nieta. Le costo reaccionar al abrazo de la niña. Finalmente, la recogió en sus brazos sin mediar palabra, no entendía muy bien lo que pasaba, simplemente se dejó apretar por la fuerza de sus pequeños brazos. 

Abuelo y nieta caminaron en silencio hasta su casa. Lucía, de vez en cuando, apuraba los pasos para mirarse en los vidrios de los escaparates. 

- PRECIOSA - se repetía ante su imagen conteniendo , de nuevo , las lágrimas.


Lucía era la menor de tres hermanos. Sus padres siempre le decían que fueron a buscarla, pero ella tenía la extraña sensación de que no fué así. No se equivocaba, un día hablando con su madre, se le escapó. Antes de que ella naciera, había tenido la pérdida de un hijo. La pena de sus madre, fué lo que les hizo ir a por Lucía. Ella, había venido al mundo para curar la herida de sus padres, había venido al mundo sustituyendo a un hermano que nunca nació.

martes, 19 de abril de 2016

Volver










Y mientras que ella contaba su historia 
volver a coger la cámara 
como hacía días que no lo había hecho.