lunes, 25 de abril de 2016

Lucía



Lucía empezó a hacer pucheros cuándo su profesora de danza le dijo que era preciosa. No podía creer que alguien parara la clase para dirigirse a ella de esa manera. Generalmente se sentía pequeña, he incluso en más de una ocasión, había pedido perdón por existir. No sabía de donde salía esa necesidad de sentirse querida y reconocida. Quizá en una vida pasada, había sido Marilyn Monroe y por eso, ese afán de reconocimiento. La palabra preciosa, cayó en su entendimiento, como una bomba atómica e hizo que todo su cuerpo se estremeciera. Le costó la vida no romper a llorar delante de toda la clase.

Al salir del colegio, su abuelo la estaba esperando. Lucía se tiró a sus brazos como si no hubiera un mañana. El hombre se quedó petrificado mirando a su pequeña nieta. Le costo reaccionar al abrazo de la niña. Finalmente, la recogió en sus brazos sin mediar palabra, no entendía muy bien lo que pasaba, simplemente se dejó apretar por la fuerza de sus pequeños brazos. 

Abuelo y nieta caminaron en silencio hasta su casa. Lucía, de vez en cuando, apuraba los pasos para mirarse en los vidrios de los escaparates. 

- PRECIOSA - se repetía ante su imagen conteniendo , de nuevo , las lágrimas.


Lucía era la menor de tres hermanos. Sus padres siempre le decían que fueron a buscarla, pero ella tenía la extraña sensación de que no fué así. No se equivocaba, un día hablando con su madre, se le escapó. Antes de que ella naciera, había tenido la pérdida de un hijo. La pena de sus madre, fué lo que les hizo ir a por Lucía. Ella, había venido al mundo para curar la herida de sus padres, había venido al mundo sustituyendo a un hermano que nunca nació.

martes, 19 de abril de 2016

Volver










Y mientras que ella contaba su historia 
volver a coger la cámara 
como hacía días que no lo había hecho. 

miércoles, 23 de marzo de 2016

Un buen *meneo*


Abrir y cerrar puertas de madera, todas con la misma forma, con la sensación que, cada puerta que traspasas, se convierte en un cambio de  pantalla. Menorca sería un lugar ideal para empezar de nuevo. Un remanso de paz, un lugar donde conocerse y un lugar donde poder escuchar el silencio. Un silencio, solamente roto, por el sonido de las olas y el viento.






Intenté empezar el libro que elegí para estos días, pero, no fue hasta la espera en el aeropuerto, cuándo lo conseguí. 

* Nadie me había dicho nunca que la pena se viviese como miedo. Yo no es que esté asustado, pero la sensación es la misma que cuándo lo estoy. El mismo mariposeo en el estómago, la misma inquietud, los bostezos. Aguanto y trago saliva. *

* Y de rechazo cae uno en las lágrimas y en el pathos. Lagrimas sensibleras. Casi prefiero los ratos de agonía , que son por lo menos limpios y decentes. Pero el asqueroso, dulzarrón y pringoso placer de ceder a revolcarse en un baño de autocompasíón , eso es algo que me nausea. *

*Nunca sabe uno hasta que punto cree en algo, mientras su verdad o su falsedad no se convierten en un asunto de vida o muerte. Es muy fácil decir que confías en la solidez y fuerza de una cuerda cuándo la estás usando simplemente para atar una caja. Pero imagínate que te ves obligado a agarrarte a esa cuerda suspendido sobre un precipicio. Lo primero que pensarás es que confiabas demasiado en ella. Pues con la gente pasa igual *

Estos fragmentos pertenecen al libro * Una pena en observación * de C.S. Lewis. Regalo de mi amiga Caterina. En una primera lectura , puede no  resultar " la alegría de la huerta", pero, leer algo que resuena por dentro, siempre es renovador, por muy intenso y profundo que resulte. Poner palabras a sensaciones que has vivido y encontrarte en ellas, es una manera de saber que ya no estás en ese punto, o que si lo estás ... al menos lo reconoces. Menorca ha sido un "meneo" necesario para encarar este último trimestre. Y lo mejor ... es que todavía me quedan días para descansar. 


martes, 15 de marzo de 2016

Me fui a Madrid para perderme y me encontré






Me reconocí cuándo, el sol del medio día, acariciaba mi cara en el tren. 
Me reconocí cuándo subí de nuevo a la linea 1.
Me reconocí paseando por la Castellana, por el Retiro y por el campo. 
Me reconocí reencontrándome con los amigos de toda la vida. 
Me reconocí recibiendo el abrazo de dos pequeñas. 
Me reconocí volviendo a donde empezó todo. 
Me reconocí sintiéndome esperada por mi familia. 
Me reconocí cuando mi hermano me hizo la cama. 
Me reconocí cuándo volví al pueblo de mi infancia. 
Me reconocí cuando vi de nuevo la nieve, riendo con mis sobrinas, merendando con mi tío,
en silencio, mirando a través de un ventana.
Me reconocí sin miedo. 
Me reconocí tiritando de frío. 
Me reconocí saboreando un redondo con salsa de zanahoria. 
Pero... cuándo verdaderamente dije * soy yo *  fue cuándo llegué al lugar donde descansas a la primera. Ignoraba hasta que punto necesitaba esta prueba. Pase el tiempo que pase: Siempre llego a ti. 

lunes, 29 de febrero de 2016

Un rayo de sol


El sol comienza a entrar en la terraza
Me he tirado todo el invierno esperándolo 
y por fin, empieza a aparecer
Para celebrarlo...esta playlist