sábado, 14 de abril de 2018

Lo más ínfimo de lo ínfimo...




Regresamos hace unos dias a la Masía. Parar de golpe coloca la atención en los detalles que nos envuelven. En las cosas pequeñas que apenas tienen un significado... en lo más ínfimo de lo ínfimo... pero la esencia de lo que es. Dar una vuelta por el bosque parándome a cada paso y tirándome al suelo para captar esa cosa pequeñita que llama mi atención,  podría ser para un acompañante un desespero. Pero mientras que lo hago, mientras que me meto al fondo de la situación y el mundo desaparece durante ese instante... él espera que vaya haciendo , sereno y disfrutando del paisaje.

martes, 27 de febrero de 2018

Y mientras...







Y mientras que todo el mundo espera la gran nevada, en silencio,  recorro cada rincón de casa donde queda un ápice de luz. Y me vuelvo loca con la cámara para clavar lo que veo. 
Hoy no hay música. Todo es silencio. Hoy no hay clases. Estoy en una especie de limbo improvisado que me recoge. Y... ya está. 



viernes, 29 de diciembre de 2017

Lost and Found


Cojo el AVE con la ilusión de volver a Madrid. Hace dos años que no bajo y me gusta sentir la necesidad de volver a reencontrarme con sus calles. Está reivindicativa. Banderas de España cuelgan de los balcones. Llegamos a la estación de Atocha y dejamos las maletas en consigna para patearnos el Reina Sofía. Vamos directos al Guernica. No sé el porqué. No me dejan hacer fotos. Marta nos acompaña. Si sé el porqué.  Comemos una sopa castellana, huevos con gulas y patatas. Super light. Empezamos bien las fiestas.
Llegamos en taxi al Nuevo Alcalá. Gemma nos espera la primera. Emoción por ver a la más pequeña de la familia en acción. Con tan sólo 8 años se desenvuelve brutalmente en el escenario. Baila feliz cuál estrella del star system madrileño.  Me electrizo con Oscar Pérez que hoy es Billy Elliot. Coreográficamente un montón de giros al final de su solo nos sacan de  la butaca para conseguirlos.  Por su cara al rematarlos,  parece ser que no lo ha hecho del todo bien,  pero no importa, el afán de superación del niño emociona. Vamos, vamos ! Esperamos a que salga la artista.  Con la inconsciencia y la inocencia de un festival de fin de curso  se abraza como si no estuviera en un musical de primera línea. Para ella es un juego pero no lo es. Es capaz de coger una ramo de flores, un cubo de palomitas y comer a puñados sin despeinarse. Dice que su familia está loca, bendita locura que nos contagia a todos. 
La charla hasta tarde con Gemma y Lolo nos lleva a la mañana por Serrano y el encuentro con Elvira Lindo. La miro, me sonríe. ¿ Te conozco ?. No, pero me gusta mucho lo que escribes. Subimos al edificio de Correos y nos encontramos con una exposición de artistas independientes que nos flipa. Madrid mola. Madriz, madriz, madriz...la puerta de Alcalá, la Cibeles... 
El reencuentro con la familia y los nervios de Nuri por conocernos. Comer en el Gino's hablando de Cuba y comprar los regalos de Navidad a última hora. Paseo por Sanse y me encuentro en una realidad distorsionada en la que todo me resuena pero nada parece lo mismo. Un chocolate con churros y un cuenco tibetano que me escoge. 
Rosa y su ilusión por la cocina. Ha encontrado un camino, un objetivo, una pasión. Ya no hay nini... ahora es todo dirección y enfoque. 
24 de diciembre. Mi hermano prepara la comida y sentirle me traslada "a la Prospe", a la infancia, a mi padre, a la entraña. Arroz con carabineros y estoy en casa. Un vuelo de avión de 10 minutos, ahora ya no los rompe, ahora ya los sabe volar. Y vuela alto y está feliz como si tuviera doce. Duendes empaquetando e inventar un árbol en parejas. Tarde de nada, cena arreglada y pronto a dormir. 







25 de Diciembre. Un paseo de invierno con árboles secos y hora y media de camino. Cambio de Cine por visita a mi tío Manolo. Amor infinito por el flecha,  que era flecha por nacer en la zona Nacional. Y la sensación de tenerle cerca,  aún sabiendo que no es él,  viéndole sin serlo. 


Y después de varios días,  llega el tema de la independencia y lo hablamos si prejuicios dejando que las ideas fluyan, que los pensamientos pasen... El tapón sale y todo está bien, porque el tema va de personas y se entiende. 
Madrugón generalizado. 45 minutos a Atocha. De la mano en el coche... abrazo y en breve os vemos. Un objetivo en común. En el vagón las familias se apelotonan con sus cochecitos y alguien canta : el Max petit quan balla, balla, balla, balla ... 



domingo, 17 de diciembre de 2017

Put a smile on your face


Y un año más ponemos el árbol y seguimos solitos, me dice al empezar. Y de golpe,  lo que está escondido se mueve y se ablanda,  pero no duele. Constatamos la realidad,  pero todo está bien. Repetimos el ritual de cada año , los villancicos de Mariah Carey y Michael Bublé resuenan en casa. No faltan las bolas rojas. Vamos haciendo.  La Navidad ha llegado con retraso. Sin prisa y con ritmo caribeño. Y lo mejor : llegar a casa y encontrarte  las luces encendidas. Hogar. Infancia. Familia. Nostalgia. Pon una sonrisa en tu cara. Y si no puedes,  que te la pongan. 

jueves, 14 de diciembre de 2017

Esperar sin desesperar






El tiempo pasa a no ser y sólo te puedes ocupar en hacer una o dos cosas. Las distancias no son largas pero son eternas. El sentido de pertinencia desaparece. Nada es tuyo y no da igual. Orgullosa nos cuenta que la palma real es el árbol nacional  y que se la relaciona con los cubanos porque es bella, útil, resistente ... En la Plaza de Armas, en otra época, a una persona acaudalada de la ciudad le molestaba el ruido de los coches de caballos sobre el asfalto,  y pidió que los adoquines fueran de madera. Todavía se mantienen. Parece ser que del hotel Ambos Mundos hizo Hemingway su primer hogar en Cuba. Llena de gente esperando sin desesperar. El tiempo de espera es mucho mayor que el  de acción en el país de las colas. 
Y qué tu quiere salsa, veldá ? Na, brodel mejol el regetón. Y el paraíso infernal de la salsa pasa a estar en las manos de Jacob Forever que canta piensa y razona , a la una a las dos y a las tres ... hasta que se seque el malecón! Y mola. No vive en el país. El malecón es un muro, es un rompeolas ... olas que llegan a ser de ocho metros ... es vida, son parejas, pescadores, palomitas ... 
Cuba te recuerda su lucha cada día, a cada hora desde las plazas, desde los museos, desde las calles.  Este es un tiempo virtuoso y hay que fundirse en él,   se lee desde la carretera. La yuma,  los turistas , nosotros, acabamos comprando la revolución porque ellos  nos la venden. Te la venden para comer. Cuando el poder lo tiene el pueblo pero te dicen que se encuentran en un sistema esclavista,  entiendes que no es que sepan mucho, es supervivencia y agudiza el ingenio. Y entonces una sonrisa ácida da la vuelta al asedio y acabas cogiéndole cariño al intento. Y si no quieres comer en los paladares de la plaza de la catedral,  acabas riéndote complice con la banda que te lo ofrece cada día ... y no es que no den a basto en la cocina, es que se toman su tiempo y tienes que contar con ello. Manuel,  el taxista que nos llevó a la playa por 50 CUC, que es el doble de un mes de salario que les paga el estado,  que los ganó esperándonos tres horas en Santa María, dice que cuando estaba en la barca dirección Miami se rajó y se tiró al agua. Parece que tiene toda la familia en EEUU. A él le da miedo el agua y por eso se tiró.  25 CUC son unos 25 euros. Hay dos monedas, la suya y la nuestra. Ahorrarse la vida, al final uno nació en cueros.  Y nos conquistó. 
Tomarse un mojito a las 11h en la bodeguita del medio,  mientras que una tormenta tropical se regodea fuera,  ha sido uno de los momentos más felices del viaje. Escuchar a una banda de musicazos a lo Buenavista Social Club dándolo todo en un espacio ínfimo,  removió mis maneras e hizo que el tiempo pasara a no ser. 
A Cuba hay que ir,  pero sin pulserita y con tiempo. Patear La Habana y dejarte remover por la hostia de realidad que supone llevar una idea al máximo exponente y perder la perspectiva ... y que lo que iba a ser una revolución contra el imperialismo se acabe convirtiendo en otra cosa, y que no haya Coca-Cola y atraquen los cruceros americanos en sus puertos. Y que vuelvas a casa fascinada de lo vivido y acabes una clase bailando flamenco por el quizás , quizás, quizás

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