lunes, 25 de julio de 2016

La más pequeña






La infancia  continuada mucho tiempo después de la infancia:
 eso es lo que viven los enamorados, los escritores y los funámbulos.
Autorretrato con radiador. Bobin 

domingo, 17 de julio de 2016

ilse

Llamé con los nudillos. Una voz seca y femenina contestó desde el otro lado de la puerta. Adelante.

Sus mails resultaban tan masculinos que nunca hubiera imaginado que fuera una mujer. Abrí despacio y allí la encontré. Rondaba los cincuenta.  Vestía con una camisa de rayas y manga farol que parecía de otra época. Su maquillaje exagerado resaltaba sus facciones duras sus pómulos marcados su mandíbula robusta.

Estaba detrás de una mesa de nogal que ocupaba casi todo el despacho. Hacía cuentas con una  calculadora antigua . Olía a rancio. No levantó la mirada. Durante un rato ignoró mi presencia.

Su color de pelo recordaba a la paja. Media melena peinada con muy poca gracia caía sobre su cara. Su piel era blanca con rosetones en los carrillos que recordaban a la rosácea.  Sus párpados parecían hinchados.

Te estaba esperando. Por fin levantó la vista por encima de sus gafas. Unas monturas de color rojo resaltaban sus ojos azules. Tenía una mirada tan  fría  que hizo que sintiera una escalofrío por la espalda. Esos ojos no tenían corazón.Siéntate. Me imperó dejando esbozar una cínica sonrisa.

jueves, 30 de junio de 2016

Elena

Cincuenta y ocho kilos justos. Hoy apenas he comido unos espárragos con mahonesa y tengo la sensación de haberme comido un buey. Mi prima dice que tengo una distorsión de la realidad ... yo no lo creo. Me paso horas mirándome en el espejo levantándome la camiseta y buscando esos abdominales que hace tiempo desaparecieron. Pero no creo que sea obsesión.

Camino por la calle observando las cartucheras de las demás féminas con el objetivo de  sentir que no soy la única a la que , el caminar, hace que le salga una especie de triángulo a la altura de la cadera. Observo los estómagos de las demás y los comparo con los míos en cualquier momento. Los escaparates se han convertido en mi peor enemigo ... eso, y las marquesinas donde los carteles de las películas son anunciados. Ver mi reflejo en ellos hace que aparte la mirada.

Aún sintiéndome la prima de Peppa Pig , hoy he tenido el valor de quedar con Arturo. Le conocí en clases de Ruso el año pasado. La primera vez que le vi , el corazón me dio una punzada. Desde ese día, apenas hemos cruzado unas palabras ... pero llevamos meses dándonos likes en cada publicación absurda, que hacemos por facebook.

He tardado más de media hora en elegir la ropa, atrás quedaron los días en los que un tejano y una camiseta vieja eran suficientes para sentirme bella.  Atrás quedaron los días en los que, el maquillaje sólo me lo ponía después de una noche de fiesta. Ahora, no soy capaz de salir sin el anti ojeras  puesto. 

Bebo vino, mientras espero su llamada. Observo que un mosquito muerto,  flota en la copa. Lo retiro con mis dedos y continúo bebiendo.  Siento un pinchazo. Otro mosquito me está picando en el talón, acabo con él de un manotazo. Mi mano se mancha de sangre. Hijo puta. Me lavo las manos. De vuelta, sigo bebiendo.

El teléfono suena tres veces y se para. Es la llamada perdida que marca el comienzo de la noche con Arturo. Bajo las escaleras con la sensación de haber vuelto a la adolescencia. La emoción me hace sentir menos pesada. Allí está, plantado en la puerta, con su camisa por fuera y unas New Balance que le da un aspecto mucho más juvenil. Nos damos dos besos furtivos y caminamos hacia Clot.

Arturo ha reservado mesa en el Taller. Es agradable, moderno pero antiguo y con patio interior. A la mierda la dieta, hemos pedido unas croquetas de setas estupendas. Estamos a punto de acabar la segunda botella de vino. Todo es fácil. Su risa acaba con su mano apartando un mechón  de mi cara.

—Eres preciosa. ¿ Lo sabes ?— sus palabras resuenan en mi cabeza en forma de loop. Sin querer, me encuentro con sus labios sobre los míos . Todo mi cuerpo se ablanda, sus brazos me recogen ... quizá el vino o la emoción ... no lo sé, pero , tengo ganas de cerrar los ojos y quedarme dormida para siempre. Me abandono a sus besos y pierdo la razón.


Noto unos golpecitos en la cara. Abro los ojos, Arturo me sonríe. Estoy tirada en el suelo, con la frente mojada. Lástima que rondemos los cincuenta, porque sería una bonita historia para contar a nuestros hijos. El primer día que me besó tu padre ... me desmayé.

lunes, 27 de junio de 2016

Luisa y Martí

Las campanas de la iglesia marcaron las doce. Lucía un sol radiante después de dos semanas sin parar de llover. Luisa , sentada en un banco de la plaza , daba de comer a las palomas .  Sus manos arrugadas, estaban cortadas por el frío.

Mientras,  Martí, paseaba a su perro por las ramblas. Decidió adoptar a un cachorro tras la muerte de su mujer. La soledad se le hizo insoportable y pensó que cuidar a un animal, podría darle un poco de calma.

Luisa y Martí, estaban a punto de conocerse. Rubén, el nieto de Luisa, había preparado una cita para ellos. Martí, había sido profesor de filosofía del muchacho  durante los años de universidad. Aún habiendo acabado la carrera, seguían encontrándose cada martes en la casa del profesor. Martí siempre le recibía con ilusión, filosofaban de la vida y merendaban.

Una tarde, mientras que hablaban sobre la valentía, a Martí se le ocurrió hablarle de su abuela.
—Cuando era joven, se plantó delante de unos fachas y levantó el puño—dijo Rubén orgulloso de Luisa. —fue un impulso, estaba tan cabreada con todo lo que estaba sucediendo que ni si quiera lo pensó.
—Podrían haberla dado una paliza.
—Si, podrían ... pero no se la dieron. Al parecer, uno de ellos se la quedó mirando y ella le devolvió la mirada. No se dijeron nada. La policía vino rápido y la apartó.


A Martí le conmovió la historia y Rubén, se dio cuenta de ello.  A partir de ese día, Rubén aprovechaba cualquier encuentro con su abuela para hablarle de Martí y viceversa.  Hasta que un día Luisa, quiso conocerlo. A lo que Martí, aceptó conteniendo su emoción.

viernes, 24 de junio de 2016

Gran verbena la de anoche



Me duele la cabeza producto de la resaca. Pero no me importa. Acabo de terminar de recoger toda la casa... pero... tampoco me importa. Mientras que la vecina de enfrente discute con su hija ... yo, en la terraza , oigo los pajaritos a lo lejos y las campanas que marcan las diez menos cuarto. Aún tiran petardos. 

Desde que estamos en esta casa nos ha cambiado la vida, y nos ha cambiado San Juan. Antes las verbenas estaban impregnadas de una especie de melancolía que hacía que fueran tristes. Huele a ropa tendida ... adoro los días largos de verano. Ayer ha sido la segunda verbena en esta casa. 

En la cocina hay una frase : alíneate con quien quieras estar. Me lo dijo alguien, no hace mucho tiempo y lo escribí para tenerlo presente. El año pasado pedí tres deseos, de los cuales se han cumplido dos. Este año repito. A ver si se cumple. No estoy acostumbrada a limpiar la marca de los deditos en las paredes. Ayer por esta terraza, correteaba una banda. Conseguí que no hubiera petardos dentro, pero se coló alguna bengala. Adultos como niños. Sonrisas. Música. Fuego. Trébol. 


Muchas gracias por formar parte de nuestra verbena particular. No os imagináis la ilusión que nos hizo preparar todo para la fiesta. Fue una gran verbena la de anoche. Guapos y as todos y as. Este ha sido el mensaje que he puesto esta mañana al grupo que hice para organizarnos. Hicimos una playlist entre todos, es esta. Adivinábamos de quien era cada canción. La mejor DJ:   Margarita Papel. No sonó la guitarra flamenca, pero si los chunguitos.  Hubo un momento en el que cambiamos de registro, estábamos creando una lista demasiado cool.  La primera canción  fue esta.

Acogerse mutuamente es bonito, es humano ... la vida es tal cuál, como las cosas. Vienen como vienen y hay que acogerlas. De nada sirve luchar contra ellas. 
El momento de la espera a que la casa, se llene de amigos es único. Ayer intentaba imaginarla llena de gente mientras estaba vacía. El silencio es una de las cosas que más valoro de esta nueva etapa. Vivir sin ruido es la bomba.

Saqué la cámara al final de la noche. Cuándo todo había pasado ... cuándo, casi en silencio, estábamos alrededor de la mesa. Dicen que San Juan es una noche mágica. Nosotros quemamos lo que no queríamos por si acaso. Nos abrazamos, pequeños y mayores. Saltamos una maceta de barro en llamas. Cada uno hace lo que puede. No teníamos piñas para hacer una hoguera.


Tal como fueron llegando, fueron marchándose. Quizá,  ya no se fueron de la misma manera. Quizá,  algo cambió en cada uno de ellos. Por eso existe la magia.  Hasta el año que viene, le dijo Ramón a Emma antes de salir. 


Esta mañana nos hemos lavado la cara con agua de flores. Las hiervas, recogidas por Caterina,  se nos han  pegado a la piel. Entro a casa.  Se ha hecho de noche. Se siguen oyendo petardos, San Juan es lo tiene ... mientras , como humus de las sobras de anoche. 

*Fotos:  Caterina y yo