viernes, 29 de diciembre de 2017

Lost and Found


Cojo el AVE con la ilusión de volver a Madrid. Hace dos años que no bajo y me gusta sentir la necesidad de volver a reencontrarme con sus calles. Está reivindicativa. Banderas de España cuelgan de los balcones. Llegamos a la estación de Atocha y dejamos las maletas en consigna para patearnos el Reina Sofía. Vamos directos al Guernica. No sé el porqué. No me dejan hacer fotos. Marta nos acompaña. Si sé el porqué.  Comemos una sopa castellana, huevos con gulas y patatas. Super light. Empezamos bien las fiestas.
Llegamos en taxi al Nuevo Alcalá. Gemma nos espera la primera. Emoción por ver a la más pequeña de la familia en acción. Con tan sólo 8 años se desenvuelve brutalmente en el escenario. Baila feliz cuál estrella del star system madrileño.  Me electrizo con Oscar Pérez que hoy es Billy Elliot. Coreográficamente un montón de giros al final de su solo nos sacan de  la butaca para conseguirlos.  Por su cara al rematarlos,  parece ser que no lo ha hecho del todo bien,  pero no importa, el afán de superación del niño emociona. Vamos, vamos ! Esperamos a que salga la artista.  Con la inconsciencia y la inocencia de un festival de fin de curso  se abraza como si no estuviera en un musical de primera línea. Para ella es un juego pero no lo es. Es capaz de coger una ramo de flores, un cubo de palomitas y comer a puñados sin despeinarse. Dice que su familia está loca, bendita locura que nos contagia a todos. 
La charla hasta tarde con Gemma y Lolo nos lleva a la mañana por Serrano y el encuentro con Elvira Lindo. La miro, me sonríe. ¿ Te conozco ?. No, pero me gusta mucho lo que escribes. Subimos al edificio de Correos y nos encontramos con una exposición de artistas independientes que nos flipa. Madrid mola. Madriz, madriz, madriz...la puerta de Alcalá, la Cibeles... 
El reencuentro con la familia y los nervios de Nuri por conocernos. Comer en el Gino's hablando de Cuba y comprar los regalos de Navidad a última hora. Paseo por Sanse y me encuentro en una realidad distorsionada en la que todo me resuena pero nada parece lo mismo. Un chocolate con churros y un cuenco tibetano que me escoge. 
Rosa y su ilusión por la cocina. Ha encontrado un camino, un objetivo, una pasión. Ya no hay nini... ahora es todo dirección y enfoque. 
24 de diciembre. Mi hermano prepara la comida y sentirle me traslada "a la Prospe", a la infancia, a mi padre, a la entraña. Arroz con carabineros y estoy en casa. Un vuelo de avión de 10 minutos, ahora ya no los rompe, ahora ya los sabe volar. Y vuela alto y está feliz como si tuviera doce. Duendes empaquetando e inventar un árbol en parejas. Tarde de nada, cena arreglada y pronto a dormir. 







25 de Diciembre. Un paseo de invierno con árboles secos y hora y media de camino. Cambio de Cine por visita a mi tío Manolo. Amor infinito por el flecha,  que era flecha por nacer en la zona Nacional. Y la sensación de tenerle cerca,  aún sabiendo que no es él,  viéndole sin serlo. 


Y después de varios días,  llega el tema de la independencia y lo hablamos si prejuicios dejando que las ideas fluyan, que los pensamientos pasen... El tapón sale y todo está bien, porque el tema va de personas y se entiende. 
Madrugón generalizado. 45 minutos a Atocha. De la mano en el coche... abrazo y en breve os vemos. Un objetivo en común. En el vagón las familias se apelotonan con sus cochecitos y alguien canta : el Max petit quan balla, balla, balla, balla ... 



domingo, 17 de diciembre de 2017

Put a smile on your face


Y un año más ponemos el árbol y seguimos solitos, me dice al empezar. Y de golpe,  lo que está escondido se mueve y se ablanda,  pero no duele. Constatamos la realidad,  pero todo está bien. Repetimos el ritual de cada año , los villancicos de Mariah Carey y Michael Bublé resuenan en casa. No faltan las bolas rojas. Vamos haciendo.  La Navidad ha llegado con retraso. Sin prisa y con ritmo caribeño. Y lo mejor : llegar a casa y encontrarte  las luces encendidas. Hogar. Infancia. Familia. Nostalgia. Pon una sonrisa en tu cara. Y si no puedes,  que te la pongan. 

jueves, 14 de diciembre de 2017

Esperar sin desesperar






El tiempo pasa a no ser y sólo te puedes ocupar en hacer una o dos cosas. Las distancias no son largas pero son eternas. El sentido de pertinencia desaparece. Nada es tuyo y no da igual. Orgullosa nos cuenta que la palma real es el árbol nacional  y que se la relaciona con los cubanos porque es bella, útil, resistente ... En la Plaza de Armas, en otra época, a una persona acaudalada de la ciudad le molestaba el ruido de los coches de caballos sobre el asfalto,  y pidió que los adoquines fueran de madera. Todavía se mantienen. Parece ser que del hotel Ambos Mundos hizo Hemingway su primer hogar en Cuba. Llena de gente esperando sin desesperar. El tiempo de espera es mucho mayor que el  de acción en el país de las colas. 
Y qué tu quiere salsa, veldá ? Na, brodel mejol el regetón. Y el paraíso infernal de la salsa pasa a estar en las manos de Jacob Forever que canta piensa y razona , a la una a las dos y a las tres ... hasta que se seque el malecón! Y mola. No vive en el país. El malecón es un muro, es un rompeolas ... olas que llegan a ser de ocho metros ... es vida, son parejas, pescadores, palomitas ... 
Cuba te recuerda su lucha cada día, a cada hora desde las plazas, desde los museos, desde las calles.  Este es un tiempo virtuoso y hay que fundirse en él,   se lee desde la carretera. La yuma,  los turistas , nosotros, acabamos comprando la revolución porque ellos  nos la venden. Te la venden para comer. Cuando el poder lo tiene el pueblo pero te dicen que se encuentran en un sistema esclavista,  entiendes que no es que sepan mucho, es supervivencia y agudiza el ingenio. Y entonces una sonrisa ácida da la vuelta al asedio y acabas cogiéndole cariño al intento. Y si no quieres comer en los paladares de la plaza de la catedral,  acabas riéndote complice con la banda que te lo ofrece cada día ... y no es que no den a basto en la cocina, es que se toman su tiempo y tienes que contar con ello. Manuel,  el taxista que nos llevó a la playa por 50 CUC, que es el doble de un mes de salario que les paga el estado,  que los ganó esperándonos tres horas en Santa María, dice que cuando estaba en la barca dirección Miami se rajó y se tiró al agua. Parece que tiene toda la familia en EEUU. A él le da miedo el agua y por eso se tiró.  25 CUC son unos 25 euros. Hay dos monedas, la suya y la nuestra. Ahorrarse la vida, al final uno nació en cueros.  Y nos conquistó. 
Tomarse un mojito a las 11h en la bodeguita del medio,  mientras que una tormenta tropical se regodea fuera,  ha sido uno de los momentos más felices del viaje. Escuchar a una banda de musicazos a lo Buenavista Social Club dándolo todo en un espacio ínfimo,  removió mis maneras e hizo que el tiempo pasara a no ser. 
A Cuba hay que ir,  pero sin pulserita y con tiempo. Patear La Habana y dejarte remover por la hostia de realidad que supone llevar una idea al máximo exponente y perder la perspectiva ... y que lo que iba a ser una revolución contra el imperialismo se acabe convirtiendo en otra cosa, y que no haya Coca-Cola y atraquen los cruceros americanos en sus puertos. Y que vuelvas a casa fascinada de lo vivido y acabes una clase bailando flamenco por el quizás , quizás, quizás

Más fotos aquí 







domingo, 1 de octubre de 2017

No es inconsciencia ...

Ana, me voy a Les Vinyes que necesitan gente, vente cuándo quieras. Entre sueños escucho la voz de Andreu mientras que me da un beso de despedida. No te metas en líos por favor le digo medio dormida. Pero de golpe soy consciente que me he quedado en casa sola y ya no puedo dormir más. Enciendo el móvil : Bon día ! La calle llena de madrugadores dirigiéndose a sus colegios electorales. Gente de todas las edades y colores. Leo. Me disparo. Me visto corriendo y me pongo el abrigo antiguo de mi padre que me recoge y me hace sentir que me acompaña y que desde arriba , entiende que salga a la calle en busca de Andreu para estar a su lado. Llueve. La calle está medio vacía ... donde están todas esas personas que me prometía el estado del Facebook de Caterina? Me pierdo. Me agobio. Me mojo. Vas a votar en blanco todavía ? Hace un rato que han llegado las urnas. Está a tope de gente. Es emocionante. Me dicen. Estate tranquila que todo va bien. Gracias. Llamo a Andreu pero no me coge el teléfono. Consigo llegar a Les Vinyes. Todo está tranquilo. Los bomberos están en la entrada ayudando en lo que pueden. Comienzan a llegar viejitas que se emocionan con los aplausos de una cola enorme de gente que espera pacientemente el momento de votar. Llega una mujer con un andador y unas flores. La dejan pasar hasta que consigue colocarse  la primera de la fila. Espera. Salen a pedir voluntarios para constituir las mesas. No tardan ni un minuto y aparecen los dos que les faltan. No se piensa en la multa. Los sistemas no funcionan y van saliendo a tranquilizar al personal. Nadie está nervioso. Todos esperan su turno. La mujer de las flores dice que no tiene prisa ninguna, que ella lo que quiere es votar. Abren las puertas. Empieza a entrar la gente ordenadamente. La lluvia vuelve a empezar y traen serrín y cartones para que no haya ningún accidente. Tienes hambre? en esa sala hay comida. Me como unos bizcochos de chocolate, a la mierda el régimen. Me llama mi amigo Rubén y me emociona. Me manda ánimos desde Madrid y me reconforta. De un tiempo a esta parte no he podido evitar el sentirme partida por la mitad como muchos de los que vivimos en Barcelona,  que no somos independentistas,  pero que si estamos a favor de un referéndum en el que el pueblo pueda decidir que quiere ser. Pienso en mis hermanos, en mis sobrinas, en mi tío, en mis primos, en mis amigos de Madrid.  Y me gustaría que estuvieran a mi lado y que entendieran que ya no es cuestión de España ni de Catalunya , sino que es cuestión de que de golpe la barriga te mueve y el pánico hace que no tengas miedo. Y yo, que nunca he sido de banderas, porque no me mueven, porque no me mueven , ni las unas ni las otras ... porque desde que tengo uso de razón me he tenido que buscar la vida y he disfrutado del mundo sin fronteras, me quedo encogida ante todo lo que está sucediendo  y no puedo nada más que estar para lo que me necesiten. No es inconsciencia ...




domingo, 24 de septiembre de 2017

La familia crece











Cuatro años de carrera da para mucho. Nos hicieron creer que por ser casi todas mujeres no nos llevaríamos bien. Admiro a cada una de ellas. Las admiro desde ese lugar en el que el orgullo por mis compañeras crece cada vez que me cuentan alguno de sus proyectos, o compartimos experiencias, o miedos, o clases, o apuntes ... la vida nos ha seguido dando la oportunidad de continuar juntas desde lugares lejanos donde soy feliz por lo que vamos consiguiendo. La familia crece. Los bebés van llegando. Nos los pasamos de brazo en brazo como si de una tribu se tratara mientras que hablamos de pornografía, o de los Goya, o de las clases con adolescentes, o de lo difícil que es conciliar ser madre con nuestra profesión.  O de que , si decides no ser madre, no pasa nada. Conversaciones de pies en tierra en las que nos ofrecemos sin filtros , volviendo a esos años en los que proyectábamos nuestro futuro y soñábamos con vivir de lo que estudiábamos y alcanzar el éxito. Nadie nos explicó que el éxito es mantener a la gente que quieres a tu lado ... en esta profesión en la que,  lo que parece que es y lo que en realidad es,  suele ser muy diferente, es un gusto recogerte en un grupo de amigas donde el espacio es honesto, vulnerable ... casa. Reencontrarnos me hace feliz. Los te quiero surgen sin apretarlos ... porque salen de la admiración más profunda a cada una de ellas. Nos hicieron creer que por ser casi todas mujeres no nos llevaríamos bien y me congratula decir que se equivocaron.